2015-05-04

Ebanjelioa irudietan


Es posible que existan en nuestra historia momentos de abandono, rechazo y descuido de parte de quienes debieron darnos cobijo y refugio. Pero Dios, nunca nos ha dejado a la suerte ni nos ha abandonado. Esto es precisamente lo que celebramos hoy: el amor y el cuidado del Buen Pastor. En Jesús reconocemos el corazón de Dios que late diciéndonos «Te conozco, sé quién eres, estoy contigo».
En nuestra vida atravesamos por «quebradas muy oscuras» pero su bastón nos protege (Sal 23), por «áridos valles» que luego se convierten en oasis (Sal 83). Dios cuida de nosotros, de ti y de mí. Estamos al «amparo de sus alas» y nos protege (Sal 91). ¡Dejemos a Dios ser nuestro Pastor!
Cuidar, es custodiar la vida de otro. Asumir con responsabilidad la tarea de enseñar, educar, transmitir valores y principios. Cargar sobre los hombros, como lo hace Buen Pastor con la debilidad de los demás significa haber comprendido profundamente el mensaje del evangelio.
Pidamos a Dios, imitar el corazón del Buen Pastor para no comportarnos como asalariados que ante la dificultad de educar a los demás en el arte de vivir, amar y servir, abandonan la tarea.
P. Javier Rojas sj