2015-03-19

Ebanjelioa irudietan

Cuando en nuestro templo interior contamos con la presencia de Jesús, «celoso por la casa de su Padre», existe la posibilidad de que su gracia nos ayude a recuperar siempre la integridad.
Necesitamos animarnos en este tiempo de cuaresma a transitar el espacio de nuestro corazón para comprobar el bello lugar que Dios ha escogido para encontrarse con nosotros. Y si encontramos que se ha convertido en un «mercado» no desesperes, no te asustes, no tomes el látigo de la culpa y de la acusación para castigarte. Más bien anímate a incorporar a tu vida acciones, palabras, sacrificios que fecunden tu vida en el Espíritu. Con lo que decidas llenar tu corazón, tu templo interior, convertirás tu vida en un instrumento de amor y paz, o será motivo de tropiezo para otros y de dolor para ti. Que el Señor nos ayude a ordenar el corazón y a disponerlo para que habite en él
P. Javier Rojas sj