2015-03-09

40 días con los últimos - 2015


DEMANDA DE TRABAJO

Nos encontramos ante un panorama de incremento general de la ocupación de trabajadores más cualificados, como los países más desarrollados. Sin embargo, en España hay algunos matices que nos diferencian:
Algunos de estos «hechos diferenciales», como la reducción de la ocupación agraria y el desarrollo del aparato administrativo, parece que ya no van a poder ejercer una gran influencia sobre los niveles de empleo en la medida en que se trata de procesos consolidados. Más difícil parece pronosticar cómo van a evolucionar los procesos de ajuste en la industria española e incluso en los sectores vinculados con el Estado de bienestar. Ambos procesos son relevantes, puesto que la economía española ha sufrido un adelgazamiento del peso del sector industrial de gran magnitud en las últimas décadas y es difícil contemplar que vaya a poder seguir creando muchos nuevos puestos de trabajo en educación y sanidad, sectores en los que España todavía se encuentra en niveles inferiores a los del resto de los países de la Unión Europea.
El conjunto de los sectores manufactureros no parece capaz de crear directamente un número elevado de puestos de trabajo, aunque todavía puede desempeñar un papel clave como generador de trabajo en el sector servicios y como motor de desarrollo económico.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Naamán, general del ejército del rey sirio [...] estaba enfermo de lepra. En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: – «Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaria: él lo libraría de su enfermedad.»
[...] Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: – «Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad.» Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras [...] El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: – «¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel.»
Naamán [...] se detuvo ante la puerta de Eliseo. Eliseo le mandó uno a decirle: – «Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.» Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: – «Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco [...] no valen más que toda el agua de Israel? [...]» Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: – «Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes.» Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia. [...] «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.»
2 Re 5, 1-15a

PARA NUESTRA ORACIÓN

Naamán el sirio busca desesperadamente un “profesional cualificado” que le cure de la lepra, y lo encuentra en un país extranjero, pues, aunque existe una gran demanda en el “sector”: muchos enfermos de lepra, no hay nadie que los cure. Están en una época de escasez de profetas, en una crisis. Además, el orgullo de su tradición y su tierra le impide confiar en el profesional que le han recomendado. Y es que si la solución parece fácil o inesperada, debe ser de mala calidad. Estamos cargados de prejuicios culturales sobre la forma de trabajar y la calidad de los productos: siempre se ha hecho así, y esto nos impide resolver la enfermedad.
Como cristianos nos ponemos en manos de Dios ante la actual situación. Danos Señor apertura y flexibilidad de mente para innovar, transformando nuestros negocios y nuestra forma de consumo, superando modelos que ya no sirven o que son egoístas.