2015-03-08

40 días con los últimos - 2015



Me llamo Sergio, soy religioso marianista, y siempre me he preguntado a quién le falta lo que a mí me sobra y si me perdonarían si esas personas lo llegasen a saber.

Pero además del reparto ético de las riquezas me preocupa la promoción de la cultura del esfuerzo y acabar con la del consumo y el confort individualista que afecta tanto o más a los más pobres, agravando la desigualdad.




TRABAJO Y CUALIFICACIÓN

Esta semana nos centramos en la evolución del trabajo en España y cómo los efectos de un trabajo cualificado pueden condicionar el futuro próximo de la sociedad.
Según el informe FOESSA evolucionamos de forma semejante a otros países más desarrollados, hacia una demanda de personal más cualificado en puestos de trabajo que también van evolucionando.
Sin embargo, el mercado laboral en España sigue ofreciendo pocos puestos de trabajo que requieran los niveles de cualificación que tienen gran parte de sus jóvenes, que pasan a ocupar puestos pertenecientes a un sector intermedio.
Aun suponiendo la creación de nuevos puestos de alta cualificación, nuestro sistema educativo sigue dejando una laguna para puestos intermedios, de forma que existen empleos, pero no profesionales que los ocupen ya que en general, nuestros jóvenes, o tienen estudios y preparación profesional de alta cualificación, o no tienen nada, de forma que los segundos no pueden aspirar a los actuales puestos de trabajo, y los primeros no encuentran su realización profesional en la labor que desempeñan.
Durante esta semana de cuaresma trabajaremos estos datos para ver cómo cambio mi vida para cambiar esta realidad.

LA PALABRA NOS ILUMINA

En aquellos días, el Señor pronunció las siguientes palabras: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios, soy un dios celoso: castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y biznietos, cuando me aborrecen. Pero actúo con piedad por mil generaciones cuando me aman y guardan mis preceptos. No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso.
Fíjate en el sábado para santificarlo. Durante seis días trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios: no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu ganado, ni el forastero que viva en tus ciudades. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos. Y el séptimo día descansó: por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó. Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.»
Éxodo 20, 1-17

PARA NUESTRA ORACIÓN

Entre las diez cosas más importantes que le pide Dios a Moisés en nombre de toda la humanidad está que seamos constantes en el trabajo y rigurosos con el merecido descanso.
Es curioso que trabajar sea un mandato de Dios y más aún que lo sea el descansar. El ser humano no se concibe sin trabajo ni sin descanso. Además, el último mandamiento es no desear lo de los demás. Es decir, que el trabajo no sea un competir entre nosotros por tener más o mejor que el de al lado.
Ayúdanos Señor, en esta semana, a revisar la ley y el interés que nos mueve a trabajar y a descansar para que alcancemos la verdadera dignidad y felicidad. Señor, te encomiendo mi trabajo y mi descanso para que tú los hagas fecundos.