2015-03-07

40 días con los últimos - 2015



JÓVENES “GENERACIÓN HIPOTECADA”

El crecimiento económico, por sí solo, no resuelve la pobreza; las causas estructurales son los elementos definitorios, como la estructura productiva, la educación, y son los que deben variar. La experiencia de recesiones anteriores nos muestra, de hecho, que el repunte de los indicadores de desigualdad y pobreza debido al aumento del desempleo y a la ralentización de la actividad, lejos de ser transitorios pueden convertirse en estructurales a pesar de posteriores recuperaciones de la economía.
En este sentido, es importante considerar el impacto generado en los jóvenes por las privaciones y la exclusión social en un momento muy especial del ciclo vital: cuando se construyen los hogares y se tienen los hijos, cuando se asientan las carreras profesionales y se tejen las redes sociales. Las personas que se incorporan al mercado de trabajo en un período de crisis, ésta deja huella que perdura por mucho tiempo y, en ciertos casos, no se recupera nunca. En cierto sentido podemos hablar de una “generación hipotecada.” De ahí la importancia de la educación como mecanismo preventivo de los procesos de exclusión social invirtiendo preferentemente en la educación y formación de la infancia y la juventud.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Recapacitando entonces, dijo:

“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, ientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”

Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.”
Y empezaron el banquete.
Lucas 15, 17-25

PARA NUESTRA ORACIÓN

Padre, tu nombre es amor incondicional; tu fuerza, tierna compasión.

Demuestras tu poder perdonando, dando vida.

Prefieres vernos cómo caminamos y cómo caemos antes que vernos parados por miedo a caer.

A ti volvemos, Padre, reconociendo nuestro pecado contra ti, contra nuestros hermanos, los jóvenes, una “generación hipotecada” por la exclusión, el paro, la falta de oportunidades.

Que la fuerza de tu Espíritu nos anime a todos para ir haciendo posible el acercamiento al banquete, a la mesa de la fraternidad, a la que tu Hijo nos ha invitado.

Con tus mejores hijos e hijas, cambia, Señor, la faz de esta tierra para que hablen de ti a la generación futura y canten tu justicia a un pueblo nuevo que, al fin, ha de nacer.