2015-03-05

40 días con los últimos - 2015



LA FRACTURA SOCIAL SE ENSANCHA

Una barrera de indiferencia en nuestra sociedad separa el mundo de los ricos de la realidad de los pobres.
La fractura social se ensancha intensificando los procesos de exclusión. De la extensión de la precariedad social que trajo consigo, en un primer momento, la destrucción de empleo, hemos pasado a la intensificación de los procesos de exclusión: la exclusión severa se ha ido incrementando en un 82,6% y afecta ya a 5 millones de personas en España. Esta evolución pone sobre la mesa un riesgo real de dualización de la sociedad española que tendrá efectos en el propio modelo económico, en la vida política e institucional y, en suma, en el modelo de convivencia.
La sociedad en su conjunto, hasta cierto punto, ha reaccionado. las entidades sociales, a pesar de la notable reducción de las ayudas públicas, han hecho un gran esfuerzo en captar más donaciones y más voluntariado y han reorientado sus prioridades para dar cobertura a las demandas más básicas de los sectores más intensamente afectados por esta crisis social. La ciudadanía se ha movilizado también en la protesta y la denuncia en la calle, en los medios de comunicación, en el entorno inmediato, preferentemente en el ámbito familiar.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Dijo Jesús a los fariseos: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió que murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno y gritó: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua porque me torturan estas llamas” Pero Abrahán le contestó: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.
Lucas 16, 19-27

PARA NUESTRA ORACIÓN

Señor, te pedimos perdón por nuestra indiferencia y falta de sensibilidad ante el abismo que hemos creado entre ricos y pobres.
Ayúdanos a romper las barreras que construimos para que no lleguen a nuestros países ni a nuestras vidas los pobres y necesitados de pan, de reconocimiento de su dignidad como personas y como hijos tuyos.
Ayúdanos a dar más pasos para acercarnos más a los que sufren, cuidando una relación más cercana, buscando un contacto más humano.
Te lo pedimos con todos los que se esfuerzan por acortar distancias hasta que lleguemos juntos al hogar común que nos tienes preparado con tu infinito amor de Padre.