2015-03-27

40 días con los últimos - 2015


REVOLUCIONARIOS O CONVERTIDOS.

La revolución no es un acto de reemplazo de un sistema por otro, sino como un proceso intersticial , resultado de la transformación apenas visible de las actividades cotidianas de millones de personas, prácticas, que, desde esa cotidianeidad, contribuyen a agrietar el capitalismo.
Desde esta perspectiva todo despliegue de prácticas e iniciativas sociales ya nos ofrece la posibilidad de vivir gran parte de nuestra vida al margen del capitalismo.
Aún es pronto para hacer de toda esa realidad de inventiva e innovación social nacida de la necesidad, un ejemplo de virtud, es decir, un modelo alternativo de vida colectiva.

LA PALABRA NOS ILUMINA

En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: “Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?” Los judíos le contestaron: “No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios.”
Jesús les replicó: “¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: Sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.”
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad.” Y muchos creyeron en él allí.
Juan 10, 31-42

PARA NUESTRA ORACIÓN

Señor, tu no fuiste un revolucionario que quisiera cambiar un orden humano por otro, sino un orden humano por uno divino, la voluntad de tu Padre, y eso solo lo pudiste iniciar Tú, un Dios y hombre.
No nos pides la violencia sino la paz . No nos pides revolución sino conversión, que es la mayor de las revoluciones posibles.
Te pido que nos ayudes a convertirnos desde la cotidianidad de nuestra vida.