2015-03-23

40 días con los últimos - 2015


LA SATISFACCIÓN DEL COMPROMISO PERSONAL.

La ciudadanía española concede gran importancia a los servicios públicos: en 2012, en una escala de 1(ninguna importancia) a 10 (mucha importancia) el 85% les daba una valoración superior a 7, y ello de manera generalizada, sin que las distintas variables sociodemográficas (sexo, edad, origen, nivel educativo o incluso ideología) introdujeran variaciones significativas que redujeran esta alta valoración.
Sin embargo por primera vez desde que se inició la crisis la suma de quienes se declaran muy o bastante satisfechos con el funcionamiento de los servicios públicos ha quedado en 2012 por debajo del 50%. En 2013, el porcentaje de ciudadanos que otorgan máxima importancia a los servicios públicos se ha incrementado, pero también ha aumentado el porcentaje de personas que consideran que estos servicios funcionan de forma “nada o poco satisfactoria”.

LA PALABRA NOS ILUMINA

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos.

Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.

Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?” Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.

Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.” E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó:

“Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?” Ella contestó: “Ninguno, Señor.” Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.”
Juan 8, 1 - 11

PARA NUESTRA ORACIÓN

Ayúdame Señor a no criticar perversamente lo que choca con mis creencias, ideas, sentimientos y actuaciones.

No me dejes que caiga en la fascinación de la opinión generalizada para justificar mis cobardías para no ponerme a sembrar la semilla del Reino que nos prometiste, que ya está acá y necesita mis manos, mis pies y mi corazón para visibilizarlo.
No me hagas conformista con lo que todavía no es satisfactorio a tus ojos.