2015-03-19

40 días con los últimos - 2015


EL EMPLEO: PARADOS DE LARGA DURACIÓN Y EMPLEO PRECARIO

En los últimos años hemos asistido a una fuerte destrucción de puestos de trabajo. Esto ha tenido un impacto social en el conjunto de la población en general y en la población excluida en particular. El 10,9 % de los hogares españoles se encuentran con todos sus miembros en paro (1.832.300 hogares) y el 7,8 % de los hogares sin ocupados no recibe prestaciones.
De forma paralela a este proceso se ha extendido la fragilidad del empleo. Quienes han conseguido mantenerse en el mercado de trabajo son ahora más vulnerables. La destrucción del empleo formal no se ha visto moderada por la expansión de una economía sumergida que ofrezca una alternativa de ingresos aún en condiciones muy precarias. Ese empleo que podemos llamar de exclusión por las actividades realizadas, la subprotección que implican y la falta de cotización a la Seguridad Social se ha visto también reducido.
La competencia se hace más intensa incluso en los sectores más marginales del mercado de trabajo y las personas se ven obligadas a aceptar peores condiciones de trabajo para conseguir algunos ingresos. Muchas de estas personas se ven obligadas a trabajar más horas para obtener un salario menor.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.”
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Mateo 1,16.18-21.24a

PARA NUESTRA ORACIÓN

Ante un misterio que le desborda y en el que se siente un mero expectador, José toma una resolución desde sus propios criterios.
No denunciará a María pero la repudiará en secreto. Es un hombre justo y bueno que no quiere el mal de la persona que amaba. Decide quitarse de en medio y distanciarse.
Sin embargo, el Señor le invita a situarse con otros criterios ante lo que está ocurriendo. Es una obra del Espíritu y a José se le pide que secunde la acción del Espíritu imponiendo el nombre de Jesús al niño nacido.
San José, tú que fuiste un trabajador, conoces bien la angustia de tantos trabajadores que se encuentran en paro y de tantos que malviven con un empleo precario al que se aferran como un salvavidas o como a un clavo ardiente del que no se pueden soltar porque las alternativas son peores o no existen. Que los responsables de las naciones y los empresarios generen puestos de trabajo que permitan vivir dignamente a tantas personas. En este camino de Cuaresma ponemos ante el Señor los criterios con los que tomamos nuestras decisiones o juzgamos la situación de tantas personas sin trabajo. ¡Señor, que, como San José, secundemos la acción del Espíritu en nosotros!