2015-03-16

40 días con los últimos - 2015


EL CAPITAL HUMANO

En las conclusiones del informe anterior del 2009 se planteaba la necesidad de preservar el capital humano y “rescatar a las personas”. Esta estrategia no se puso en marcha seriamente. Ahora se nos muestra ya totalmente insuficiente, ahora es necesario recuperar el capital humano que hemos destruido...
No es sólo la economía de los hogares lo que ha empeorado (el empleo o los ingresos), el deterioro social se extiende a otros ámbitos como la vivienda o la salud, y con todo ello, a la empleabilidad, las potencialidades de las personas para salir adelante. La subutilización del capital humano durante la fase temprana de la crisis está derivando en su destrucción lo que está teniendo una repercusión en el plano del desarrollo personal y progreso social...
A nivel general se observa que tres cuartas partes de los hogares cuentan con ayuda en momentos de necesidad, es decir, un 75% del total. Este alto porcentaje evidencia que la cobertura y la solidaridad informal es muy activa aunque está viviendo una tendencia a la baja.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Así dice el Señor:
“Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear.
Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.”
Isaías 65,17-21

PARA NUESTRA ORACIÓN

Las personas claman al Señor porque ven que les están destruyendo. El Señor responde a través del profeta y en su respuesta manifiesta su amor por toda la creación y especialmente por el “capital humano”, por las personas.
El Señor realizará una transformación radical de la realidad: “voy a crear cielos nuevos y una tierra nueva”. Es una nueva creación que producirá un gran gozo y alegría.
La acción de Dios será portadora de vida para “el capital humano”: no habrá niños malogrados ni adultos que no gocen de una vida longeva. Dios se interesa y se preocupa por las personas.
Esa vida se manifestará también en sus propiedades y trabajos que les permitirán vivir libres sin ser esclavos de nadie.
Señor, que las cifras tan enormes de la exclusión social no nos hagan perder la realidad de las personas. Danos confianza para creer que es posible “recrear” y “dar vida” a ese capital social destruido o golpeado tan duramente por la crisis. Que este camino de Cuaresma nos ayude a ser profetas que despierten el mundo de su letargo y anuncien la promesa de Dios. ¡Señor, despiértanos para que podamos despertar al mundo!