2015-03-13

40 días con los últimos - 2015


GENERACIÓN EXPULSADA

El efecto de la crisis sobre el empleo de las mujeres no se ha notado tanto como en el caso de los varones en cuanto a la reducción de las tasas de empleo, pero ha supuesto un freno considerable a su incremento en el tiempo.
Esta situación no afecta solo a los jóvenes, sino también la de todos los demás trabajadores que están «en el margen de ser contratados», como los trabajadores con menos formación, los cuales experimentan descensos en sus tasas de empleo incluso en las generaciones que en la actualidad están por debajo de los 50 años de edad.
Estos trabajadores van a sufrir previsiblemente periodos mucho más largos de desempleo, además, muchos de ellos proceden del sector de la construcción, que ya no va a generar tantas contrataciones como en la época de la burbuja inmobiliaria. Para estos parecería más adecuado el apelativo de «generación expulsada » porque realmente han perdido su sector e incluso la cualificación que hubieran podido acumular desempeñando ocupaciones propias del mismo y que seguramente son útiles en muy pocos sectores más. Resulta muy difícil imaginar que puedan volver al empleo a corto plazo cuando se recupere la contratación.

LA PALABRA NOS ILUMINA

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
– «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: – «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: – «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: – «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Marcos 12, 28-34

PARA NUESTRA ORACIÓN

Jesús resume y simplifica en dos mandamientos toda la ley: Amar a Dios y amar al prójimo como a uno mismo.
Como cristianos no podemos hablar de generaciones expulsadas del sistema laboral sin sentirnos interpelados. El mensaje de Jesús no es ambiguo ni complicado de interpretar. Si lo más importante es amar al prójimo como me amo a mí mismo, debo cambiar lo que haga falta para reincorporar a estas personas al mercado laboral, tanto para que puedan mantenerse económicamente por sí solos, como para devolverles su dignidad.
Amar al prójimo no es tener sentimientos positivos de atracción hacia el otro sino desearle el bien y hacerlo, como lo hago conmigo mismo.
Señor, enséñanos a amar al prójimo y a nosotros mismos, no para satisfacer deseos sino necesidades.