2015-03-12

40 días con los últimos - 2015


PARO QUE GENERA MÁS DESEMPLEO

Lo que en realidad caracteriza la intensidad de una crisis es cuánto caen las contrataciones y por cuánto tiempo permanecen en niveles relativamente bajos. En España se refleja en una caída de los flujos de entrada y salida de empleo.
Así, aquellos que por primera vez entran en el mercado de trabajo durante los años de crisis tienen grandes dificultades para encontrar un empleo y aquellos que lo pierden tienen también graves problemas para ser contratados de nuevo.
Ante esto, los primeros, que son los jóvenes, suele prolongar los estudios, algo que se vuelve cada vez menos práctico conforme se prolonga una recesión. Para los segundos, la caída de las contrataciones prolonga su situación de desempleo, aumentando no solo el volumen de paro, sino también la proporción de parados de larga duración.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que aquellos trabajadores con productividad más baja (los menos cualificados) son los primeros de los que una empresa prescinde. Por tanto, quedan «en el margen» de ser contratados en el momento en el que la contratación comienza a caer. Así, los trabajadores de baja cualificación van a tender a sufrir más y por más tiempo estos problemas. La inmigración extranjera genera un «margen» adicional sobre los ya citados.
El actual sistema educativo no prepara personas con cualificaciones intermedias y parece que la tendencia es a seguir de esta manera.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres: “Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien.”
Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: “Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca.”»
Jeremías 7, 23-28

PARA NUESTRA ORACIÓN

“No escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas” dice el profeta Jeremías cansado de analizar y pronosticar lo que el pueblo debería hacer para salir de cada una de sus crisis.
Esta es la función de los profetas en todos los tiempos. Hoy lo hacemos por medio de informes, estadísticas y toda clase de datos cruzados que nos ayudan a hacer pronósticos más ajustados de la realidad y sus tendencias. Y es que no basta con resolver el problema inmediato, hay que atajar también los problemas derivados de la prolongación de la crisis.
Conocemos mejor que nunca la realidad en la que nos encontramos, ahora debemos cambiarla. 
Ojalá escuchemos hoy tu voz Señor, que no endurezcamos nuestro corazón.