2015-03-11

40 días con los últimos - 2015


DEPENDEMOS DE UNA ECONOMÍA DE MONTAJE

La industria española estaría concentrada en lo que llamaríamos una «economía de montaje» y la especialización de las empresas sería en las fases del proceso en que simplemente se finaliza el producto para introducirlo en el mercado (en cambio, aquellas fases de investigación de nuevos productos o procesos, desarrollo de prototipos, etc., quedarían fuera, en términos generales, de su esfera de actuación). Además, el sector del trabajo manual está ampliamente expuesto a la competencia internacional.
Se observa cierta tendencia de la polarización entre muy cualificados y poco cualificados. En el fenómeno de la sobrecualificación nos encontramos por encima de la media europea. El hecho de que la incidencia de la sobrecualificación sea tan elevada en un momento dado, indica que hay un cierto componente no transitorio en dicho fenómeno. En cualquier caso, la larga transición comporta en sí misma un elevado despilfarro de recursos, puesto que si se resuelve en base a que los más cualificados vayan reduciendo sus expectativas y acaben aceptando empleos con menores requerimientos, obtendremos procesos de frustración profesional y de falta de motivación.
El actual sistema educativo no prepara personas con cualificaciones intermedias y parece que la tendencia es a seguir de esta manera.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Moisés habló al pueblo, diciendo:
 – «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de nuestros padres, os va a dar. 
Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”
Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos.»
Deuteronomio 4, 1.5-9

PARA NUESTRA ORACIÓN

Moisés sabe que la mayor riqueza de su pueblo está en su cultura y formación, por eso apuesta por la sabiduría, esa que te permite obrar con justicia. No es solo un conocimiento técnico sino también humano, que forma la conciencia para elegir lo que más me conviene, no lo que más me apetece o me sitúa por encima de los demás.
Ni la acumulación de conocimientos técnicos, ni la ocupación laboral, ni el sueldo, varían la dignidad de la persona. Debemos retomar y reforzar la dignidad del trabajo en puestos intermedios.
Gracias Señor por la sabiduría recibida. Ayúdame a aplicarla en todo su potencial, y en todo aquello que me pidas cada día. Que descubra y realice el trabajo como parte de la vocación de mi vida.