2015-03-10

40 días con los últimos - 2015


CRECIMIENTO DESIGUAL DESDE LOS OCHENTA

A pesar de los aparentes cambios acaecidos en los últimos 20 años, podemos hacer nuestro el análisis realizado en Alonso et al. (1996) que se refería a la situación a mediados de los años noventa. Estos autores ponían de manifiesto dos aspectos. Por una parte, la economía española utilizaba menos trabajo que la media europea y existía una debilidad en la generación de empleo, debilidad que tenía que ver con los cambios en la estructura productiva y con la composición factorial diferente de los sectores españoles.
Por otra parte, la estructura ocupacional y de nivel de estudios del factor trabajo español era a principios de los años ochenta muy diferente a la media europea y, a pesar de los cambios que sucedieron durante los años ochenta y principios de los noventa, no se produjo un acercamiento significativo de España a la media de los países europeos. En cuanto al primer aspecto, se dio una lenta convergencia ocupacional, aunque algunos sectores seguían divergiendo sustancialmente. En cuanto al segundo aspecto, se progresó más rápidamente, pero la estructura productiva no fue capaz de integrar el mayor nivel de estudios de la población.

LA PALABRA NOS ILUMINA

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: – «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: – «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo, “ El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes.” El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré” Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Mateo 18, 21-35

PARA NUESTRA ORACIÓN

Jesús nos muestra cómo funcionan las cosas según el Reino de Dios. La forma de salir de mi deuda, no es asfixiar al siguiente en la cadena. Si se perdona una deuda, no es para seguir haciendo lo mismo, es para permitir que la persona remonte y se equipare al ritmo del resto. Si la mentalidad sigue siendo la de buscar mi beneficio inmediato sin dar cuentas a nadie, tarde o temprano alguien tendrá que pagar.
Hazme Señor humilde y misericordioso, que sepa renunciar a mi beneficio por estar de parte del que sufre y llegar así, juntos a la solución. Que no deje pasar más oportunidades para hacer las cosas bien aunque requieran mucho esfuerzo.