2015-03-01

40 días con los últimos - 2015


Me llamo María Luisa Zubiri, soy religiosa marianista y vivo actualmente en la casa provincial que tenemos en Madrid.

Experimenté, hecho realidad, viviendo en la periferia de una gran ciudad del sur de América latina, aquel lema: vivir “sencillamente” para que otros “sencillamente” puedan vivir.

Sigo sintiendo esta llamada,especialmente, en este año de la vida consagrada.




BONANZA ECONÓMICA

LA DISTRIBUCION DE LA RENTA, CONDICIONES DE VIDA Y POLITICAS REDISTRIBUTIVAS

Nuestro modelo de distribución de la renta no reduce sustancialmente la desigualdad en épocas de bonanza. En la década de los ochenta se registró el proceso más intenso de reducción de la desigualdad, animado por la mejora económica y el aumento del gasto social. La reducción de la desigualdad se detuvo en el primer tercio de los años noventa, en el que repuntó por la severidad de una breve pero intensa recesión.
Los logros económicos de la fase de bonanza posterior y, sobre todo, el crecimiento de los niveles de empleo, no tuvieron un reflejo directo en los indicadores de desigualdad y de progresividad del crecimiento. En la crisis iniciada en 2007, la desigualdad aumentó a un ritmo sin parangón en las décadas anteriores, evaporándose en pocos años buena parte de las ganancias en términos de equidad que habían requerido varios años para su consolidación. El modelo distributivo de las dos últimas décadas no parece haber cambiado sustancialmente. Se trata de un modelo de alta vulnerabilidad para un sector importante de la población española con una acusada inestabilidad en las rentas de los hogares y una capacidad redistributiva limitada.

LA PALABRA NOS ILUMINA

Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, los llevó a solas a un monte y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como ningún batanero del mundo podría blanquearlos. Se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús.
Entonces pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Maestro ¡qué bien estamos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para moisés y otra para Elías”.
Estaban tan asustados que no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y se oyó una voz desde la nube: “Este es mi hijo amado; escuchadlo”.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Marcos 9, 2-9

PARA NUESTRA ORACIÓN

Nos reconocemos, Señor, en las palabras de Pedro, sin saber lo que decimos, ¡qué bien se está en épocas de bonanza y bienestar económico!
Pero esto sucede solo a unos pocos. Una mayoría ha de luchar para vivir, precariamente, el día a día y, a menudo, para vivir con poca dignidad.
La alegría de vivir se apaga en muchos hogares, la falta de respeto y la violencia crecen; la desigualdad es cada día más patente. 
La cultura del bienestar nos anestesia.
Perdón, Señor, por nuestra inconsciencia.
Que escuchándote a ti, nos comprometamos, con gestos sencillos, a ir transfigurando los rostros de quienes viven en continua desigualdad, originada, con frecuencia, por los que vivimos en situación de bienestar.