2015-02-27

40 días con los últimos - 2015



MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIOS

Se ha fragilizado la fábrica institucional del Estado de bienestar e intensificado la pobreza y la exclusión social, a la vez que el espacio social de la precariedad se ha extendido a una parte creciente de las clases medias españolas.
La salida de la crisis solo podrá ser posible mediante la recreación de un pacto social de salida que sea equitativo y solidario, una reforma social futura basada en objetivos de igualdad y en el desarrollo de la democracia.
También ha crecido en este periodo en términos absolutos, es que un total de 11,7 millones de personas (3,8 millones de hogares) están afectadas en España por distintos procesos de exclusión social, lo que supone 4,4 millones más que en 2007, un 60,6% más (1,2 millones hogares más, un crecimiento del 48%).
En términos de población y no de hogares, este empeoramiento de la situación social se manifiesta todavía con más claridad. El total de personas afectadas por situaciones de exclusión en España ha pasado del 16,3% en 2007 al 25,1% en 2013, siendo en los últimos cuatro años cuando se ha producido el mayor deterioro (un aumento de 6,5 puntos del espacio social de la exclusión).

LA PALABRA NOS ILUMINA

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Os aseguro que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal.
Pero yo os digo: todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar del castigo. Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de ahí hasta que hayas pagado el último centavo”.
Mateo 5, 20-26

PARA NUESTRA ORACIÓN

Si fuésemos serios y coherentes con la Palabra de Dios: “si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.” posiblemente muchas de nuestras eucaristías, si no todas, quedarían en entredicho o bien no asistiríamos y las iglesias, se quedarían más vacías todavía.
Por miedo a no cumplir el precepto y sus consecuencias, hemos caído en una esquizofrenia espiritual capaz de soportar nuestra práctica religiosa por un lado y nuestra vida incoherente por el otro.
La madurez espiritual y por lo tanto humana nos exige comprender que es el amor, la humildad, el servicio y la misericordia la que dan valor y sentido al rito y a la ofrenda.
Señor haz que entienda tu Palabra “Misericordia quiero y no sacrificios” cuantas veces tengo la conciencia tranquila porque cumplo con los ritos, los preceptos. Que entienda Señor que el valor del rito conlleva antes, durante y después un corazón misericordioso, humilde y servicial.