2015-02-19

40 días con los últimos - 2015


TE PONGO DELANTE BENDICIÓN Y MALDICIÓN

En este proceso de pagar por los excesos cometidos (políticas de ajuste), observamos el efecto que dichas reformas están ocasionando: reforzamiento del principio contributivo y retroceso del principio de ciudadanía social, reducción del gasto público, traslado al Tercer Sector y a la familia de las funciones de apoyo y cuidados personales y de atención a los colectivos excluidos, reforzamiento de la idea de activación frente a la de inclusión activa…
Es innegable que las políticas de austeridad generan desigualdad, pobreza y exclusión. La austeridad no es neutral en términos distributivos, lo cual pone sobre la mesa dos cuestiones fundamentales.
La primera, si queremos mantener el coste de los mecanismos estabilizadores o por el contrario si estamos dispuestos a asumir los riesgos sociales de su desaparición. Y la segunda, en caso de responder afirmativamente a la opción de asumir los riegos… ¿hasta dónde pueden ser soportables las políticas de austeridad para aquellas capas de la población que carecen de posibilidades en términos de crecimiento económico?


LA PALABRA NOS ILUMINA

Moisés habló al pueblo, diciendo: “Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla.
Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición.
Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob.”
Deuteronomio 30,15-20


PARA NUESTRA ORACIÓN

Hoy Señor elijo la vida que Tú me ofreces, quiero vivir pegado a Ti y así crecer.
No quiero dar culto a otros dioses. No me dejes que me arrastre el dios de la comodidad, el de la pasividad o el de la resignación de que no hay otra sociedad posible.
Quiero la vida y el bien. No quiero una sociedad que excluye, que trae muerte y mal. Ponnos cerca testigos de que se puede apostar por la vida y la bendición, que otro modelo social es posible, porque Tú eres el Dios de la promesa.