2015-01-12

Ebanjelioa irudietan


Con el bautismo se nos abren las puertas para una vida plena. Si éstas se cierran son siempre desde el lado de la tierra y no desde el lado del cielo, desde nosotros y no desde Dios. Porque él nos sigue diciendo a cada uno de nosotros: “Tú eres mi hija amada, mi hijo amado”. Ese “tú” eres tú. Cada uno de nosotros somos el “tú” de Dios.
P. Ángel María Ipiña csv