2014-08-04

Ebanjelioa irudietan

Los discípulos fueron interpelados hondamente con la lógica evangélica con que responde Jesús. El proceder de los discípulos le hace advertir al Maestro que necesitaban una nueva lección que les permitiera conocer en profundidad el nuevo mensaje. Podríamos incluso formular nosotros de este modo; «La riqueza que alimenta es aquella que brota del compartir con los demás». Cualquier otra riqueza que surja de la mezquindad, de la avaricia, de la corrupción, del halago fácil y cómplice, no sólo destruye las relaciones sino que además mata al ser humano por inanición.
En pocas palabras, la causa de la avaricia que lleva a la persona a acumular y retener no son el dinero ni los bienes materiales en sí mismos, sino la actitud con que las contempla. Es decir, fiarse más de las riquezas que de Dios. De esta desconfianza es la que previene Jesús a sus discípulos.
P. Javier Rojas sj