2014-05-26

Ebanjelioa irudietan

La felicidad viene como resultado, como consecuencia de haber acertado en el camino que Dios nos va marcando. Para ser discípulos de Jesús debemos aprender a renunciar y desapegarnos de nuestras «ideas fijas» de felicidad para descubrir las alternativas que Dios nos ofrece.
El problema de muchos hombres y mujeres es creer que tienen la fórmula para ser felices y necesitan de «alguien», que luego convierten en «algo», para lograr sus metas. ¡Si no abres tu mente y corazón jamás lograrás ser feliz! 
San Ignacio de Loyola descubrió que la única manera de ser peregrino es aprendiendo a discernir los espíritus para seguir la moción de Dios. El Espíritu de Dios es creativo, vive en nosotros y podemos comprender sus inspiraciones.
Pidamos a Dios aprender a despojarnos de modelos mentales añejos para abrirnos a la acción de su Espíritu que nos indicará el camino para ser felices en cada instante de nuestra vida y no como el resultado de una fatigosa y sacrificada vida de «buenos cristianos».