2014-04-02

40 días con los últimos - HAITÍ - Lo que hacemos a la tierra lo sufrimos los hijos de la tierra

Lo que hacemos a la tierra lo sufrimos los hijos de la tierra









HAITÍ
Población: 10.671.000 h.
IDH: 0,456 (puesto nº161 de 187)

Agotamiento de los recursos naturales
El Informe del PNUD de 2013, en el capítulo dedicado a medioambiente presenta el concepto de  "Agotamiento de los recursos naturales" como la "expresión monetaria que se refiere al agotamiento de la energía, los minerales y los recursos forestales, expresada como porcentaje del ingreso nacional bruto (INB) total". De ahí que países como Congo, Guinea Ecuatorial o Irak -cuyas economías dependen en más de un 80 % de las exportaciones de petróleo- presenten unos índices muy altos. Estos países están agotando el regalo que la naturaleza les ha brindado en forma de petróleo.
La tabla no ofrece datos sobre Haití, el país americano con menor IDH, un país que no cuenta con reservas energéticas ni minerales ni tiene ya recursos forestales, pues los ha agotado casi completamente. Actualmente los bosques apenas cubren el 3,7 % de la superficie del país, habiendo perdido el 12,9 % entre 1990 y 2010. A Haití ya casi lo que quedan más bosques que destruir; ahora solo le queda... recuperarlos.
Los que más agotan sus recursos naturales

Ayudas a la reforestación en Haití
Jornaleros haitianos en labores de reforestación
Chache lavi, detwi lavi, dicen los Haitianos en su dialecto creole: "Buscando la vida, destruyendo la esencia de la vida".
Esta es la terrible ironía de la vida en Haití, donde la masiva producción de cultivos agrícolas ha conducido a una desenfrenada deforestación, que a su vez ha arruinado a la agricultura de los más pobres, que en su desesperación, talan más árboles para hacer carbón de leña masivamente. Y así sucesivamente, la deforestación en Haití ha creado un círculo de destrucción económica y ecológica.
Por desgracia para el Medio Ambiente de Haití, la madera fue y sigue siendo la principal fuente de energía. Esto ha producido la constante deforestación en Haití, con una cifra estimada de 6.000 hectáreas de suelo perdido cada año por la erosión.
Haití es y seguirá siendo muy vulnerable a los desastres naturales como tormentas y huracanes. Su falta de cubierta forestal, la orografía de su territorio y la mala planificación, hacen que se esté perdiendo mucho suelo por la erosión, lo que atenúa los efectos de las catástrofes naturales y hace que sean devastadores. En 2004 el Huracán Jeanne dejó más de 3.000 muertos a su paso por la isla. 
La mayoría de ellos murieron como consecuencia de los desprendimientos de tierras.
Ante la gravedad de la situación, en enero de 2013, cuando se conmemoran tres años del devastador terremoto que causó más de 300.000 muertos, el presidente de Haití, Michel Martelly, anunció un ambicioso plan para la reforestación y la gestión territorial, que permitirá la creación de puestos de trabajo locales.
Este plan se complementa con un acuerdo con la vecina República Dominicana para la reforestación de las áreas fronterizas. Las autoridades dominicanas tienen mucho interés en que también Haití pueda mejorar su afectada capa boscosa, dado el hecho de que ambas naciones comparten una misma isla. Para ello han ofrecido a Haití 2 millones de plantas para reforestación, además de recursos económicos para la contratación de jornaleros, a través del Plan Nacional Quisqueya Verde, un proyecto de inversión social ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente.
"Nosotros no producimos casi nada porque no tenemos una tierra buena y no podemos comprar nada", dijo Elsa Pérez, la capataz de la brigada que tiene a su cargo la reforestación en la comunidad haitiana de Santa María. Expresó que tiene seis hijos que no estaban acudiendo a la escuela, pero que ahora con los beneficios que le proporciona la brigada las cosas han mejorado en la comunidad, por los incentivos que le da el gobierno dominicano.
La alegría de los haitianos es enorme por la recuperación de las áreas degradadas en esta comunidad, donde sus habitantes explicaron que antes estas tierra no tenía nada de árboles, ni un palito, pero que ahora hay muchos árboles que están creciendo.
Joseh Yune expresó que el cambio se verá muy pronto cuando esa cantidad de árboles comiencen a crecer, aunque en los habitantes hay un cambio en su mentalidad ya que reconocen que allí fueron los culpables de la deforestación y degradación de los suelos por la tala de árboles. "Esperamos cambiar nuestra vida, ya que antes hemos tenido una vida muy mala, no estábamos produciendo árboles, ni sembrando, pero ahora los jóvenes tienen esperanza", añadió.
Los caudales de los ríos podrán crecer más, cuando hayan bosques grandes y ahora con una nueva conciencia en esta comunidad están seguros de que lograrán sus objetivos de sembrar y proteger los árboles. Los integrantes de la brigada coincidieron en que tienen muchos terrenos que deben ser reforestado en Haití, pero aún necesitan que se creen más brigadas para cumplir con el propósito de reforestar toda la frontera haitiana.

Fuentes:
Plan de reforestación:
http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/haiti-anuncia-ambicioso-plan-reforestacion-que-permitiramiles-empleos-2292440

Jornaleros reforestan Haití pagados por República Dominicana:
http://www.listin.com.do/la-republica/2009/11/24/122703/Jornaleros-reforestan-Haiti-pagados-por-Republica-Dominicana

Campesinos agradecen reforestación:
http://hoy.com.do/campesinos-haitianos-muestran-interes-enlos-trabajos-de-reforestacionen-la-frontera/

Para la reflexión, acción y oración
Un texto universal para leer despacio y meditar:
Al hombre blanco le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras sí sólo un desierto.

Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.
(De la carta del indio Seattle)

Concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá. (Is 26, 18-19)

Dios, Padre Creador del Cielo y de la Tierra,
Perdona al pueblo de Haití que,
llevado por la necesidad y la inconsciencia,
ha agotado sus bosques y suelos.
Ayúdales en sus esfuerzos de reforestación.
¡Porque tu rocío es rocío de luz
y la tierra de las sombras parirá!

A perro flaco, todo se le vuelven pulgas
Leandro Sequeiros SJ
Cuando pienso en Haití, se me viene a la cabeza ese viejo refrán español: “a perro flaco, todo se le vuelven pulgas”. Cuando alguien está débil y vulnerable, parece que le caen encima todas las desgracias. Si Haití era un país arrasado, ahora, después del terremoto de escala 7.5 Richter de 12 de enero de 2010, es un país desertizado y masacrado. Según los datos oficiales, por efecto del terremoto fallecieron en Haití 316.000 personas; 350.000 resultaron heridas y más de un millón y medio quedaron sin hogar. Y todo ello en un país pequeño que tenía 10 millones de habitantes: casi como Cataluña o Andalucía.
Parece que los pobres cargan con la maldición de llegar a ser más pobres, más vulnerables, más precarios, más abandonados. Porque la maldición que parece pesar sobre Haití no es solo la derivada de su pobreza de recursos o de la saña de las catástrofes naturales. Es que Haití, como todos lo países, grupos o familias pobres, se sienten condenadas a su suerte. No parece que la solidaridad internacional haya hecho un gran esfuerzo por remediar el dolor, la pobreza, el hambre y la miseria de los haitianos. Como perro sarnoso y lleno de pulgas se le condena al exterminio. 
Asistimos sin lágrimas a su agonía. Total: no tienen recursos que puedan ser aprovechados por los más favorecidos, incluso por su vecino de la República Dominicana, que bastante tiene con lamerse sus propias heridas.
Y como último estertor del pueblo maldito, proponen un plan de reforestación, como si esta fuera la solución para aliviar de sus pulgas al perro medio podrido. Y este plan parece que lava la mala conciencia de sus vecinos y de la comunidad internacional. Con complacencia, se asiste al triste espectáculo de la agonía de un pequeño país que fue refugio de los esclavos huidos. Haití no tiene solución. No puede salir por sí misma de su lepra social. Y nadie quiere enjugar sus lágrimas desesperadas. Ninguna corporación capitalista, ninguna empresa, ninguna cooperativa ni institución internacional se atreve a invertir un dólar en revivir un cadáver. Los únicos gemidos que se oyen son los de las iglesias haitianas que piden solidaridad y misericordia. Pero se predica en el desierto.
A nadie le interesa desparasitar a un perro sarnoso. Que se muera de una vez y nos deje tranquilos.