2014-04-09

40 días con los últimos - ECUADOR - Una Constitución para el Buen Vivir

Una Constitución para el Buen Vivir













ECUADOR
Población: 15.911.000 h.
IDH: 0,724 (puesto nº89 de 187)

Concepto del “Buen Vivir”
Jesús Sanz
En el año 2008, era aprobada la Constitución Ecuatoriana queen la actualidad se encuentra vigente con una novedad destacada: recogía el derecho al “Buen vivir”. El sumak kawsay (término quichwa que se traduce como "buen vivir”) es un concepto que toma su nombre de un antiguo término amerindio andino, inspirándose en él e interpretándolo en términos contemporáneos. Este término alude a una forma de organización en la que el ser humano está en armonía con la naturaleza, consigo mismo y con la comunidad.
Con ello se parte de una contribución indígena concreta que se nutre de las prácticas cotidianas, de los aprendizajes y de las diversas formas de producir conocimiento de estas comunidades. Pero este concepto pretende ir más allá de los pueblos indígenas y del mismo Ecuador. Esta noción, recogida en la Constitución, pretende ser un principio, que a modo de reinvención cultural, afronte retos como los límites ecológicos del desarrollo capitalista en el contexto actual.
El Buen Vivir no es una alternativa del desarrollo o una redefinición más de este concepto (como ha pasado con nociones como desarrollo local, desarrollo endógeno, desarrollo sostenible…), sino que pretende convertirse en una alternativa al desarrollo. Más allá del juego de palabras, el matiz es importante. Esta noción pretende romper e ir más allá de todas las connotaciones relacionadas con el desarrollo y con otros términos cercanos a este concepto (como progreso o crecimiento) por considerarse que en este marco y en nombre de esta noción se ha llegado a un callejón sin salida o, si se prefiere, a un “maldesarrollo”.
Con esta ruptura del paradigma se busca cuestionar algunas premisas que están muy ligadas a este término como la relación, a menudo demasiado cercana, que se ha establecido entre desarrollo social y crecimiento económico. También con esta noción se subraya la imposibilidad de tener un crecimiento ilimitado en un planeta con recursos limitados, a la vez que se ha asume que se “ha vivido por encima del desarrollo ambiental” y es necesario cambiar para avanzar hacia otro modelo diferente de encuentro con la naturaleza.
Con el Buen Vivir también se pretende romper con el desconocimiento existente de todas las prácticas y vertientes que no estaban en la lógica del desarrollo occidental como las procedentes de los pueblos indígenas o de otros grupos subalternos. A su vez, se pretende hacer un esfuerzo por visibilizar las propuestas y saberes marginados e ignorados que escapaban a la Modernidad occidental.
  1. El reconocimiento de una nueva dimensión de derechos: los derechos de la naturaleza, en los que se reconoce el derecho de las comunidades a representar a la naturaleza ante desastres ecológicos, etc. Con ello, se establece el paso de una visión antropocéntrica a otra biocéntrica replanteando la relación que el ser humano tiene con la naturaleza. con los que se pretende pasar de una visión de la naturaleza como objeto a otra en la que es visto como sujeto.
  2. Se considera que la semilla del Buen Vivir solo puede germinar en un nuevo tipo de Estado: el Estado plurinacional construido con la participación de los ciudadanos, pueblos y nacionalidades mediante diferentes formas de democracia, así como el reconocimiento de las diferentes nacionalidades indígenas.
  3. En el plano económico, se apuesta por una matriz basada en la economía solidaria y plural de vocación poscapitalista.
En definitiva, el Buen Vivir se presenta como una oportunidad para construir colectivamente nuevas formas de vida aunque, por supuesto, este ambicioso reto no está exento de riesgos y dificultades.
Basta pensar, por ejemplo, en las dificultades que se dan al pensar en una transición desde el contexto actual a un modelo basado en esos principios. O en el plano de los hechos concretos, las contradicciones que se están produciendo entre una constitución como la ecuatoriana que se basa en estos principios, y la existencia de un modelo productivo continuista basado en políticas extractivas de materias primas como la minería o el petróleo, como se ha visto recientemente con la derogación de la Iniciativa Yasuní-ITT.

Para saber más sobre el Buen Vivir
A. Acosta (2012) Buen Vivir Sumak kawsay. Una oportunidad para imaginar otros mundos. Quito.
Eduardo Gudynas y Alberto Acosta (2011) El Buen vivir más allá del desarrollo. CESCO.
Disponible en: http://www.dhl.hegoa.ehu.es/recursos/928
Sobre la Iniciativa Yasuní:
http://es.wikipedia.org/wiki/Iniciativa_Yasun%C3%AD-ITT
http://blog.cristianismeijusticia.net/?p=9771&lang=es

Para la reflexión, acción y oración
He aquí el PREÁMBULO de la CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR
Léelo con el corazón en la mano. Siéntelo. Rézalo.
NOSOTRAS Y NOSOTROS, el pueblo soberano del Ecuador,
  • RECONOCIENDO nuestras raíces milenarias, forjadas por mujeres y hombres de distintos pueblos,
  • CELEBRANDO a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia
  • INVOCANDO, el nombre de Dios y reconociendo nuestras diversas formas de religiosidad y espiritualidad,
  • APELANDO a la sabiduría de todas las culturas que nos enriquecen como sociedad,
  • COMO HEREDEROS de las luchas sociales de liberación frente a todas las formas de dominación y colonialismo, y con un profundo compromiso con el presente y el futuro.
Decidimos construir
  • Una nueva forma de convivencia ciudadana, en la diversidad y armonía con la naturaleza para alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay:
  • Una sociedad que respeta, en todas sus dimensiones, la dignidad de las personas y las colectividades;
  • Un país democrático, comprometido con la integración latinoamericana –sueño de Bolivar y Alfaro-, la paz y la solidaridad con los pueblos de la tierra.

Vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno (Gn 1, 31). Y el Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén para que lo guardara y lo cultivara (Gn 2, 15).

Padre, Creador del cielo y de la tierra,
tú que nos has puesto en este mundo maravilloso
para que vivamos bien unos con otros,
ayúdanos a construir una nueva forma de convivencia ciudadana,
en armonía con la naturaleza
y respetando en todas sus dimensiones
la dignidad de las personas y colectividades.

Sobre el Buen Vivir y la Populorum Progressio
Javier Sánchez
PROYDE / REDES
Nuestros hermanos del área andina suramericana, a través del desarrollo conceptual y aplicación práctica del concepto del “Buen Vivir" (Summa Kawsay), en mi opinión, se han colocado a la vanguardia actual de la necesaria generación de alternativas al concepto de desarrollo occidental.
Los pueblos de estos países proponen el Buen Vivir, porque el desarrollo entendido tal como lo hacen los países enriquecidos carece de sentido para ellos. El Buen Vivir significa “vivir bien” en comunidad, en hermandad, en complementariedad. Contrasta con el “vivir mejor” occidental y que identificamos como base del desarrollo. Este “vivir mejor” que se traduce en un estilo de vida consumista, mercantilista e individualista que genera falsas necesidades que conducen a la ansiedad y la violencia. El buen vivir, en cambio, amplía las capacidades y oportunidades que permiten la emancipación personal para disfrutar de un ingreso digno y sostenible además de dar rienda suelta al amor social, la solidaridad, la confianza y el respeto mutuo.
Para mí la alternativa planteada tiene valor en sí misma, pero también es de apreciar que nos haga caer en la cuenta que “nosotros” no tenemos la única y verdadera respuesta. Que cada hombre y cada mujer, cada comunidad humana, como protagonista de su propia existencia, tiene que poder ejercer su derecho a definir su propio concepto de plenitud vital, de desarrollo, y poder vivirlo, por más que durante décadas, con la ayuda internacional, los donantes hayan “exportado” su propio modelo de desarrollo.
El interés despertado por el Buen Vivir me reafirma en mi valoración personal de la encíclica Populorum Progressio (¡del año 1967!). En ella, se expresa un concepto de desarrollo que a mi juicio aún permanece insuperado y que se asienta en el protagonismo de cada persona para realizarse en plenitud (PP 20, 21):
...el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos de condiciones de vida menos humanas, a condiciones más humanas.
Condiciones menos humanas: Las carencias materiales de los que están privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo. Las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones.
Condiciones más humanas: el remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura.
El aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza (cf. Mt 5, 3), la cooperación en el bien común, la voluntad de paz.

En este tiempo de crisis, en que volvemos a hablar de los “pobres de aquí” y “los pobres de allí” una lectura pausada de la teoría del Buen Vivir y de la Populorum Progressio sería un buen ejercicio de purificación cuaresmal.
Ante todo el Buen Vivir persigue un consumo basado en la calidad de vida como eje motor (al igual que hace el decrecimiento, el movimiento slow o la bioeconomía). El punto de partida sería, pues, la satisfacción de necesidades humanas básicas. El Buen Vivir valora la originalidad personal y la creatividad frente a la uniformidad social y la monotonía consumista, el espíritu contemplativo frente al ritmo frenético actual, la satisfacción personal frente a la frustración social generada por el consumismo, los valores humanos frente a los productos elaborados para sustituir sentimientos.
Reflexiona además sobre la racionalidad del desarrollo en el modelo actual (centrado casi exclusivamente en lo económico) y en la obsesión por el consumo como herramienta fundamental para el desarrollo continuado. Con esta idea del crecimiento tan implantado a nivel internacional, la mayoría de las personas piensan que el bienestar se compra con dinero y la pobreza consiste en no tener ciertas cantidades monetarias. Los organismos financieros internacionales han considerado atrasados e incapaces a los pueblos que han decidido no seguir las recetas dictadas por estos organismos, idea que incluso ha sido asimilada por muchas de las personas que habitan en esos países. El Buen Vivir, en cambio, no asume que haya un estado de “subdesarrollo” ni un modelo de desarrollo a seguir. Ejemplos de insertar este Buen Vivir como filosofía de crecimiento son Ecuador (suma kawsay) y Bolivia (suma qamaña), que le otorgan un papel primordial incluso en sus respectivas Constituciones.