2014-04-01

40 días con los ultimos - CATAR - Desigual reparto de la contaminación

Desigual reparto de la contaminación











CATAR
Población: 1.917.000 h.
IDH: 0,834 (puesto nº36 de 187)
Emisiones anuales de CO2 per capita: 49,1 Ton.

Emisiones de CO2 per capita

Desde los años 60 el observatorio del volcán Mauna Loa, en las islasHawaii, viene recogiendo datos de la creciente concentración de CO2 en la atmósfera. Y existe una evidente correlación entre esta concentración y el aumento de las temperaturas globales en la Tierra. Las emisiones de CO2, en las que participamos los humanos, estarían, por tanto, contribuyendo al cambio climático. Pero también en este aspecto existen desigualdades. Algunos países contaminan mucho y otros muy pocos. De los 186 países presentes en el informe del PNUD, hay 57 con emisiones de CO2 por debajo de 1 tonelada por habitante y año. Los españoles emitimos 7,2. El país cuyos habitantes lideran las emisiones es Catar, con 49,1 toneladas.
Según el Informe del PNUD de 2011, ante la pregunta de si el calentamiento global está causado por el hombre, responde afirmativamente el 54,4 % de la población de los países de IDH muy alto, encontrando grandes disparidades entre países: Japón: 83,7 %; España: 63,2 %; Suecia: 50,1 %; Catar: 39,3 %; Estados Unidos: 35,9 %; Emiratos Árabes: 29,2 %.

Tabla del PNUD sobre las emisiones de CO2 per capita:
https://data.undp.org/dataset/Carbon-dioxide-emissions-per-capita-tonnes-/h5xt-we7s

       Los más contaminantes                                             Los menos contaminantes
 

Catar, ¿auténtica sede ecológica?
Brigitte Osterath/Mirra Banchón
http://www.dw.de/catar-aut%C3%A9ntica-sede-ecol%C3%B3gica/a-16405766

No cabe duda: Catar es exactamente como uno se imagina un Estado del Golfo Pérsico: caliente, polvoriento e increíblemente rico.
Los acondicionadores de aire marchan a toda máquina en todos lados: en el hotel, en el taxi, en la universidad y, por supuesto, en los inmensos centros comerciales de la capital, Doha. No sorprende: el sol brilla ya a las 9 de la mañana, inclemente, en un cielo sin nubes. Y eso que noviembre, con sus 30° a la sombra, es una época fría. En el verano los 50° celsius son normales.
Casi exclusivamente se ven pasar automóviles grandes: limosinas, pickups, monovolúmenes. A 80 kilómetros por hora atraviesan las anchas calles de Doha. Y por supuesto, los coches que esperan a sus conductores tienen el motor en marcha: el acondicionador debe mantener los 18° al interior del vehículo.
“Cuando los cataríes se van de vacaciones por tres meses en el verano dejan encendido el acondicionador”, comenta un extranjero que vive desde hace 17 años en Doha. No les cuesta nada, la energía es gratis para los cataríes; el agua también. “Hemos pedido al Gobierno que, por amor al medio ambiente, cobre algo por luz y agua o que por lo menos ponga un límite, pero han rechazado la propuesta”, informa un ecologista.
Las multas por velocidad han subido horrorosamente, pero no hay ningún motivo para querer ahorrar gasolina: un litro de súper cuesta 20 céntimos de euro. A la vez, los sueldos cataríes son de los más altos del mundo y los impuestos no existen.
Las familias cataríes tienen más automóviles que miembros, cuenta un habitante catarí y añade: “Sólo los turistas y los obreros mal pagados viajan en autobús”. En muchas calles de Doha hay flamantes carriles para bicicletas, vacíos. Incluso ver peatones es raro: los que se divisan por lo general están buscando un taxi.
El petróleo y el gas hicieron rico a Catar, un país que tiene una de las emisiones de CO2 por habitante más altas del mundo. Hasta el 2030 esto habrá cambiado, así el plan “Visión nacional 2030” que el monarca -el Emir Hamad bin Jalifa Al Thani- ha elaborado. Éste incluye un uso sostenible de los recursos, agua limpia, mayor reciclaje, construcciones con eficiencia energética y reducción de emisiones. Un papel importante deberán tener las energías renovables: la eólica y, sobre todo, la solar.
Por lo pronto, no se nota nada de lo anterior. Un observador atento descubre sólo una instalación de energía solar en Doha; se encuentra en el tejado del centro donde tendrá lugar la Conferencia sobre el Clima [noviembre 2012].
“Creo que los cataríes se han dado cuenta que así no pueden seguir y han decidio ahorrar, No tiene que ver con el medio ambiente sino con el dinero”, cuenta un hombre de negocios alemán que visita a menudo el país. En su opinión, que Catar quiera cubrir su necesidad energética con fuentes solares se debe a que quiere exportar toda su capacidad de petróleo y gas, pues los precios seguirán subiendo en la próxima década.

Para la reflexión, acción y oración

Los últimos Informe del PNUD muestran su preocupación por el hecho de que, si bien se ha avanzado globalmente en el IDH en las últimas décadas, se ha retrocedido precisamente en estas dos dimensiones: la sostenibilidad y la equidad. Hoy los seres humanos disponen globalmente de más recursos, mayor esperanza de vida y escolarización (los tres índices que sirven para elaborar el IDH). Pero las desigualdades son cada vez mayores y el medio ambiente está, globalmente, cada vez más deteriorado. Es una grave advertencia.

Las desigualdades no solo existen en las emisiones de CO2 sino también en sus consecuencias, pues son los más pobres quienes más sufren las repercusiones del deterioro medioambiental, siendo los que menos contribuyen a él: en muchos casos, los más pobres son y seguirán siendo los más afectados por las consecuencias del deterioro ambiental, pese a que su contribución al problema es mínima (Informe PNUD 2011, p. 3). ¡Es una cuestión de justicia, sobre todo para con los más desfavorecidos! ¿Soy consciente de que las emisiones de CO2 resultado de nuestra forma de vida están afectando negativamente a otros?

«El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios está cerca. Cambiad de manera de pensar y de actuar, y creed en esta Buena Noticia» (Cf. Mc 1, 15)

Señor Jesús,
ayúdanos a creer,
a ser conscientes de las repercusiones de nuestra vida,
a cambiar nuestra manera de pensar,
a actuar de otra manera,
a vivir sin hacer daño a nadie.

Una fiebre pasajera, una gran oportunidad
Javier Zarzuela
Movimiento de ciudades en Transición

Para nuestro amado planeta Tierra, la civilización consumista del ser humano es algo así como una fiebre en un instante mínimo de su historia. Como todas las fiebres, como todos los instantes, pasará. Saldrá primero convaleciente, y seguramente renovada después. La crisis climática no es un problema para el planeta, sino para la pervivencia del ser humano que lo ha provocado. La gran oportunidad es que somos un virus con cierta conciencia sobre sí mismo y sobre el lugar que ocupa en la Creación, y es capaz de relacionarse, en alguna medida, con el Ser Creador que lo habita.
Fiebres como ésta ha sufrido el planeta en innumerables ocasiones, pero es la primera vez que el agente perturbador genera un movimiento, dentro de sí, para reconducirse y sanar lo que ha afectado. La progresión del Cambio Climático puede ser ya irreversible al día de hoy, pero la toma de conciencia creciente también. Miles de puntos de luz se encienden cada día sobre nuestro planeta: son las nuevas conciencias sobre la realidad, contagiosas, empoderizantes, transformadoras… El crecimiento del ser humano sólo puede producirse a través de la crisis y cuando ésta se vive con conciencia. Esto es cierto tanto para los individuos como para el conjunto de la humanidad. El Cambio Climático, además de todo lo que ya sabemos que conlleva, va a ser, lo es ya, la gran oportunidad para crecer como especie. Hagamos lo que se debe hacer en este momento, en cada hogar, en nuestro hábito cotidiano, en nuestro compromiso social y espiritual…
Que sea el dharma planetario, el nuevo paradigma de la transformación. Juguémoslo con toda la alegría posible sin perder de vista esta oportunidad.