2014-03-13

40 días con los últimos - NAMIBIA

La desigualdad de rentas merma el desarrollo humano






NAMIBIA
Población: 2.160.000 h.
IDH: 0,608 (puesto nº128 de 187)
Indice de ingresos ajustado por la desigualdad: 0,191 (pérdida del 68,3 %)
Índice de ingresos ajustado por la desigualdad (IIAD)

En el recorrido de esta primera semana de cuaresma, estamos viendo cómo la desigualdad afecta negativamente al desarrollo. Aunque, de media, el IDH aumente, si las desigualdades al interior de un país se mantienen, no podemos hablar de crecimiento del desarrollo humano. El Índice de ingresos ajustado por la desigualdad (IIAD) pone el foco en cómo la desigual distribución de la renta minora el IDH.
Al introducir este criterio, todos los países retroceden en su IDH, pero unos lo hacen más que otros. Namibia (un país que, desde que existe esta campaña de cuaresma, nunca ha estado entre los "cuarenta últimos") es el que más retrocede: ¡un 68,3 %!
Podríamos pensar que los países que menos pierden en este índice son los más desarrollados. No es así, pues nos encontramos aquí con países de rentas no muy altas (pero mejor distribuidas): Azerbaiyán, Eslovenia, Serbia y la Rep. Checa.
Según el Informe del PNUD de 2013, España disminuye un 19,7 % su IDH al minorarlo debido a la desigualdad de ingresos (en el Informe de 2011 la cifra era del 16,7 %).
 

Sombras y luces de inequidad en Namibia

Vecino de Ofjivero
En octubre de 2012, Magdalena Sepúlveda, relatora especial de las Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, visitó Namibia. En el informe que presentó a su regreso constató que en Namibia persisten niveles inaceptables de inequidad. "Más de dos décadas después de su independencia, la sociedad en Namibia está todavía asediada por niveles inaceptables de inequidad en las áreas de género, raza, etnia y clase". Y esto pese a que "el país cuenta con abundantes recursos naturales y es clasificado como una nación de ingresos medios". La experta subrayó que el hecho de que el país siga siendo uno de los más desiguales del mundo es una señal clara de que los beneficios de ese crecimiento económico no han alcanzado a los más pobres. Sin embargo, su informe concluye con una nota positiva: "Me refiero a la experiencia piloto de Renta Básica Universal que se ha implementado en el asentamiento de Otjivero. Me quedé impresionada al atestiguar los efectos positivos de la Renta Básica Universal en la reducción de la pobreza, mejorando el acceso a salud y a la educación, lo que hace disminuir la delincuencia y aumenta la cohesión social. He aquí un loable ejemplo para todo el mundo. El Gobierno debería liderar el debate y la realización de estudios sobre la viabilidad de extender la Renta Básica Universal en todo el país."
Hablamos de Otjivero, a 150 kilómetros al este de Windhoek: una aldea de Namibia, pionera en la aplicación de la Renta Básica Universal. Desde enero de 2008, cerca de sus mil habitantes han estado recibiendo una cantidad de diez dólares al mes como parte de un proyecto de Renta Básica Universal (RBU) que recibe fondos de donantes internacionales y ciudadanos particulares. Los miembros de la comunidad aseguran que el dinero se ha destinado a mejorar la nutrición, el alojamiento e incluso para la inversión en pequeños negocios.
La jefa de enfermeras de la clínica de Otjivero, Bonita Nakanyala, ha podido incluso dar comida a los pacientes demasiado enfermos para cuidarse por sí mismos, y asegura que la donación ha ayudado a mejorar la seguridad alimentaria entre sus pacientes seropositivos. Ahora estas personas comen más fruta, verduras y carne gracias a la entrada de efectivo, y muchos invierten parte de sus ingresos en arreglar sus casas y comenzar pequeños negocios, declaró Nakanyala.
La RBU es una iniciativa cuyo fin es proporcionar a todos los ciudadanos, independientemente de su riqueza, una subvención para asegurar un ingreso mensual mínimo, y ha sido defendida por sus seguidores como un método de bajo coste para redistribuir la riqueza en las sociedades de países con niveles muy altos de desigualdad.
La RBU en Namibia fue propuesta por el Consorcio de Impuestos de Namibia, que revisó el régimen fiscal y sugirió que la iniciativa fuera financiada mediante un impuesto mayor sobre la clase alta y media de los namibios. El coste nacional de la RBU supondría un 4% del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Enlaces:
Informe de la relatora de la ONU sobre Namibia (en inglés)
http://www.ohchr.org/en/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=12636&LangID=E
En Namibia persisten niveles inaceptables de inequidad
http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=24686#.UWb8WVZ91RA
Una aldea de Namibia, pionera en la aplicación de la Renta Básica Universal
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/11/04/solidaridad/1225821572.html
Renta Básica Universal (wikipedia)
http://es.wikipedia.org/wiki/Renta_b%C3%A1sica_universal

Para la reflexión, acción y oración

Las proyecciones indican que si seguimos ignorando los graves riesgos ambientales y las profundas desigualdades sociales, pondremos en serio peligro las décadas de avances permanentes de la mayoría de los pobres del mundo, e incluso se podría llegar a revertir la convergencia mundial del desarrollo humano (Informe PNUD 2011, prólogo).

Afrontamos aquí el debate extremo entre los partidarios de crear riqueza y los de distribuirla. ¿Qué opinión tengo al respecto? ¿Cuál de las dos posturas me parece más necesaria en la situación actual?
¿Por cuál de las dos me reconozco más preocupado, apasionado y comprometido?
La propuesta de Renta Básica Universal se está abriendo camino en los foros internacionales sobre el desarrollo. ¿Qué me parece esta propuesta? ¿Es justa? ¿Puede ser eficaz?

Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón,¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? (1 Jn 3,17)

Señor Jesús,
tú que nos invitas a amarnos unos a otros como tú nos has amado,
ayúdanos con la fuerza amorosa de tu Espíritu
a encontrar formas de repartir mejor la riqueza
y a tener decisión para ponerlas en práctica.

Desigualdad extrema y renta mínima universal
Pedro José Gómez
Universidad Complutense. Madrid

La evolución global de los indicadores de desarrollo del mundo muestra una mejora indudable en las últimas décadas. El problema no está en los promedios de salud, educación o capacidad de compra, sino en que, esos promedios, ocultan enormes disparidades. De hecho, por cada país que se hace más igualitario hay dos donde crece la desigualdad. Además, en general, las desigualdades son mayores en los países más pobres que en los ricos porque, en los primeros, las fuentes de riqueza se concentras en muy pocas manos y porque los Estados tienen menor capacidad redistributiva.
En la ficha sobre Namibia se presentan las posibles bondades de garantizar una Renta Mínima de carácter universal. ¿Es una buena idea? Los economistas se dividen: unos - más liberales consideran que este tipo de ingresos ofrecidos a todos al margen de sus esfuerzo podrían restar motivación para trabajar y generarían actitudes de pasividad y dependencia o clientelismo hacia el Estado además de ocasionar una carga financiera que obligaría a elevar los impuestos lo que restaría dinamismo a la economía; otros -más críticos con el libre mercado- valorarían positivamente la medida porque aumentaría la capacidad de consumo de los pobres, les daría mayor seguridad y posibilidades de emprendimiento y reduciría los costes económicos y sociales de la pobreza, la exclusión y la delincuencia.
El relato de los trabajadores de la viña (Mt 20 1-16) suele provocar malestar entre muchos oyentes, convencidos de que a cada uno hay que pagarle según su esfuerzo -conforme a la filosofía propia del capitalismo- y de que no debe premiarse la vagancia. El dueño de la viña les parece injusto. No comprenden la lógica del Dios de Jesús. La parábola sostiene que antes de cualquier consideración sobre el rendimiento laboral, ha de darse prioridad al derecho de todo ser humano a cubrir sus necesidades básicas (un denario era lo que una familia del tiempo de Jesús necesitaba para subsistir). Pero la parábola subraya otros dos datos. Primero, el propietario pregunta a los jornaleros por qué no están trabajando, presuponiendo que trabajar para vivir es una obligación moral de todo el que tiene capacidad. Segundo, los jornaleros contestan que no les han contratado, revelando que el paro y la pobreza tienen raíces estructurales y no sólo personales. Por tanto, si una sociedad no es capaz de ofrecer trabajo a todos para que puedan ganarse la vida, será preciso garantizar a todos un ingreso básico que cubra esas necesidades pero que no sea tan alto que invite a no buscar trabajo.
Garantizar esos ingresos mínimos a todas las personas no sólo es cuestión de justicia, sino que generará un clima social y económico mejor a medio plazo.