2014-03-05

40 días con los últimos - MOZAMBIQUE


Desarrollo humano

MOZAMBIQUE
Población: 24.491.000 h.
IDH: 0,327 (puesto nº185 de 187)

El Índice de Desarrollo Humano

Para los seguidores habituales de esta campaña de cuaresma (¡ésta es la undécima campaña!), el Índice de Desarrollo Humano (IDH) no necesita mucha explicación. Ya sabemos que es un intento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para medir de alguna manera un concepto complejo como es el desarrollo humano. Para ello se combinan valores referidos a tres parámetros: lasalud (esperanza de vida), la educación (alfabetización) y el nivel de vida (renta per cápita).
El IDH es un índice imperfecto, pues en la práctica guarda demasiada correlación con el nivel de ingresos (PIB). Por eso, como veremos a lo largo de la campaña, necesita ser completado con otros indicadores. El propio PNUD es consciente de ello y desde hace unos años está introduciendo estos nuevos índices, con vistas a expresar de forma más integral el desarrollo humano: nuestras inquietudes incluyen el crecimiento, pero también lo transcienden. (Informe 2011, p. 18).Las libertades y las capacidades que nos permiten llevar una vida plena transcienden de la satisfacción de las necesidades básicas (p. 20).¡Impresionantes frases que podrían proceder de una encíclica papal!
Por eso, este año los “cuarenta últimos” no serán los cuarenta países con menor IDH sino los países que están a la cola en esos otros índices de desarrollo humano que iremos viendo.
Hoy, sí, dirigimos la mirada a los países que ocupan los últimos puestos en la tabla del IDH. ComoMozambique el tercero por la cola, antes de Níger y la R. D. del Congo (hay que decir que hay países que no aparecen en la tabla, como Somalia, Sudán del Sur o Corea del Norte, pues los datos son insuficientes para elaborar su IDH).

         

“Eu tenho um Sonho”

Primer premio del concurso literario “Tengo un sueño”. Maputo, Mozambique, agosto 2012 (extracto). Escrito por: Francisco Joaquim P. Chuquela (25 años), estudiante de literatura.
Tengo un sueño, un sueño en el que la diferencia entre las personas estará simplemente en los nombres, no en el nivel de vida. Los hijos de los gobernantes y de los gobernados asistirá al mismo sistema educativo. Los hospitales tendrán los mismo medios clínicos para los ministros y los campesinos.
Tengo un sueño, un sueño en el que la equidad reemplazará el favoritismo en la oferta de oportunidades. La verdad sustituirá al compadreo en la justicia. La transparencia reemplazará la manipulación en la explotación de los recursos del país. En mi sueño, el patrimonio colectivo servirá a la comunidad, no a grupos destrictivos.
Tengo un sueño, un sueño en el que la historia del país no será elaborada, sino resultado de la investigación y la documentación. Los enemigos del pueblo no serán ya confundidos con héroes. Asesinos y ladrones no serán homenajeados y festejados como dioses de carne y hueso. Incluso en mi sueño, los verdaderos héroes no compartirán la basura con los perros en las calles, debido a que su heroísmo les conducirá a los púlpitos más elevados para servir de ejemplo a las generaciones futuras.
Tengo un sueño, un sueño en el que los mega-salarios y mega-bonos se convertirán en fondos para los niños sin hogar, discapacitados y ancianos pobres. En mi sueño, los salarios-fortuna se transformarán en reservas para la gestión de desastres.
Tengo un sueño, un sueño en el que pagar impuestos no significará contribuir a la compra del enésimo Mercedes de alguien, sino que supondrá ayuda para los barrios como Incídua, donde un pez es motivo de fiesta en la aldea, y del zapato sólo habla para que los niños sepan que hay un objeto con ese nombre.
Tengo un sueño, un sueño en el que la humanización y la civilización triunfarán sobre el libertinaje. En mi sueño, la corrupción dejará de ser un obstáculo para el desarrollo del país.
En mi sueño, sobre todo, la vida en mi país no consistirá simplemente en vivir, sino en celebrar.

Una plausible esperanza
Arcadi Oliveres
Justícia i Pau. Barcelona

La antepenúltima posición que Mozambique ocupa, entre los estados del mundo, en el ranking por el Índice de Desarrollo Humano (IDH) nos hace pensar en la casi segura precariedad material, que indudablemente no espiritual, de la mayoría de los habitantes del país.
Una precariedad que encuentra sus orígenes en el tráfico de esclavos y en el expolio colonial al que fue sometido largamente por Portugal y también, de un modo parcial, por la Gran Bretaña a través de sus dependencias fronterizas. Pero que también tiene su origen en una guerra por la independencia que causó numerosas muertes y destrucción generalizada al tiempo que afectaba igualmente a miles de jóvenes portugueses que no podían evitar la absurda servidumbre del servicio militar y, además, obligatorio.
La actual situación de aparente mejora deriva de la exportación masiva de sus recursos naturales, de las remesas de sus emigrantes explotados en Europa y en Sudáfrica y de un incipiente turismo, con los riesgos que conlleva. Tan solo una condonación parcial de su deuda externa, fruto de las campañas populares realizadas en el mundo con motivo del cambio de siglo, ha podido paliar muy ligeramente sus elevados niveles de pobreza. La corrupción generalizada –que sin embargo también existe en los países del Norte de forma más sofisticada y por ende más perversa– no coadyuva al posible progreso del nivel de vida de la población.
Cambios múltiples e imprescindibles deben producirse en el país, pero también en aquellos otros como el nuestro, en los que practicamos, sin ningún tipo de escrúpulo, un comercio injusto para sus productos, una búsqueda de beneficios ilegítimos por parte de nuestras empresas, una nada escondida venta de armas y lo redondeamos con la colocación de cuchillas en las fronteras que impidan a las poblaciones africanas su legítima emigración hacia nuestros territorios.

Para la reflexión, acción y oración

En las dos primeras acepciones de la RAE, la palabra "desarrollar" (de des- y arrollar) significa:
1. Extender lo que está arrollado, deshacer un rollo.
2. Acrecentar, dar incremento a algo de orden físico, intelectual o moral.
En esta primera acepción, desarrollar sería sinónimo de "desenrollar", "desplegar", "desenvolver".
Es significativo que en otros idiomas de nuestro entorno la etimología es aún más explícita. En inglés: develop/development; francés: développer/développement; catalán (y valenciano):  desenvolupar/desenvolupament; portugués (y gallego): desenvolver/desenvolvimento (gallego: 
desenvolvemento).
La misma palabra ya nos está orientando la reflexión. ¿Cómo "desenrollo" yo mi vida? ¿Cómo ayudo a "desplegar" la vida de las personas que me rodean? ¿Cómo contribuyo a "desenvolver" la vida de tantos seres humanos que no pueden hacerlo?

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres
la Buena Noticia, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad
a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4, 16-22)
Señor Jesús,
tú has venido a nosotros para que todos tengamos vida,
para que gocemos de salud, de visión y libertad,
y para que conozcamos la Buena Noticia.
Ayúdanos durante esta Cuaresma que hoy comenzamos
a que así sea, en nosotros y en todos los seres humanos.