2014-03-15

40 días con los últimos - ESPAÑA

España. Donde crecen las desigualdades










ESPAÑA
Población:46.985.000 h.
IDH: 0,885 (puesto nº23 de 187)

Hoy, sábado, como el resto de los sábados de cuaresma, centramos nuestra mirada en España. No son pocos los que ponen en cuestión la ayuda al desarrollo de otros países "con la que está cayendo aquí". Siendo siempre de justicia y de caridad ayudar a quienes sufren más penurias que uno mismo, es bueno también mirar a nuestro propio entorno y darnos cuenta de que las desigualdades crecientes que estamos reconociendo en otros países también las tenemos en el nuestro.
La desigualdad social en España, en pocas cifras

Desde 2006 los ingresos de la población con rentas más bajas han caído cerca de un 5% en términos reales cada año, el crecimiento correspondiente a los hogares más ricos ha sido el mayor de toda la población.

Fuente: “Analisis y perspectivas 2013. Desigualdad y Derechos Sociales”, Comité Técnico de la Fundación FOESSA. Madrid, 2013. Pág 7.
http://www.caritas.es/imagesrepository/CapitulosPublicaciones/4551/Desigualdad%20y%20derechos%20sociales.%20Versión%20digital.pdf

Desde la crisis, la diferencia entre la renta del percentil 80 y el percentil 20 ha crecido casi un 30%. Desde que se dispone de información anual sobre las rentas de los hogares no se había registrado un crecimiento tan alto de la desigualdad”.

Fuente: Obra Citada. http://www.caritas.es/imagesrepository/CapitulosPublicaciones/4551/Desigualdad%20y%20derechos%20sociales.%20Versión%20digital.pdf

Antes de la crisis, el 20 por ciento de españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20 por ciento más pobre. En 2011, esta cifra había aumentado a 7,5 veces (la media de la UE era 5,1). Datos nacionales recientes muestran que la desigualdad creció a lo largo de 2010 y 2011. Si la tendencia continúa, para 2025 el 20 por ciento de los españoles más ricos podrían ganar en promedio 18 veces más que el 20 por ciento más pobre.

Fuente: “El verdadero coste de la austeridad y la igualdad. Estudio de caso: España”, Intermon Oxfam, Madrid 2013. http://www.intermonoxfam.org/es/documentos/13/12/12/crisis-desigualdad-pobreza

En 2012 uno de cada cuatro españoles, equivalente a 12,7 millones de personas, estaba en riesgo de pobreza o de exclusión social. Esto representa un aumento de 2,1 millones desde 2008. Si esta tendencia persiste, en 2025 el número de personas pobres en el país podría llegar a casi 20 millones (el 42 por ciento de la población).

Fuente: Obra Cit.. http://www.intermonoxfam.org/es/documentos/13/12/12/crisis-desigualdad-pobreza

Alrededor de 3.000 españoles con grandes fortunas tenían cuentas en la sucursal suiza del banco británico HSBC por un valor de más de 6.000 millones de euros.

Fuente: Obra Cit. http://www.intermonoxfam.org/es/documentos/13/12/12/crisis-desigualdad-pobreza

En primera persona

“Mi madre no tiene trabajo y somos tres hermanos”, dice la dominicana Dariana, de 18 años, quien llegó al comedor social de Emaús en Torremolinos (Málaga) al mediodía para recoger las porciones de arroz caliente, ensalada, bocadillos, pan y fruta para la cena de los cuatros miembros de su familia. (periodismohumano.com)
 “Nunca imaginé que tendría que venir a pedir comida”, reconoce con pesar la joven Jéssica, de 29 años, mientras da la mano a su hija, Janira, de dos. Vive en casa de la abuela de la niña, pero acude desde hace dos meses a Emaús porque ella y su esposo quedaron desempleados, no perciben ningún ingreso, “y son cuatro bocas que alimentar”. (periodismohumano.com)
“Hay señoras de la parroquia de toda la vida, que podrían ser mi madre, que no están acostumbradas a pedir y a las que cuesta reconocer su situación. También están las familias con hijos en la catequesis”, citaba Santiago Álvarez Pozas, párroco de Nuestra Señora de la Resurrección en el barrio de los Cármenes de Madrid, para describir las nuevas demandas que llegan a su despacho de Cáritas. Los colectivos más castigados son los gitanos, los inmigrantes (latinos, del centro y del este de Europa, y los magrebíes), personas ancianas con pensiones muy bajas que ahora se encargan de sus hijos y nietos, parejas jóvenes con hijos…” (vidanueva.es)

Para la reflexión, acción y oración

A menudo las situaciones de pobreza aparecen como fruto del comportamiento individual de quienes la padece o de su entorno más cercano. Otras se presenta como el resultado de una desgracia contra la que nada se puede hacer. A lo más que llega, en ciertos casos, es a justificar esta situaciones como fallos de un sistema económico que necesita corrección o perfeccionamiento. Sin embargo, en el Evangelio encontramos que Jesús inicia su vida pública proclamando: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).
“El católico es concreto. Cuando Cristo le pide que comparta con él el pan y el vino, pues son su cuerpo y sangre entregados por nosotros, se niega a otorgar a esas palabras sentido puramente simbólico (...) Y, por último, de ahí también la idea de que la caridad -esa virtud al a cual hemos de volver siempre, pese a la comprensión pervertida que ha hecho de ella una manipulación indecente, esa virtud que es sin duda la primera virtud teologal, “los preceptos divinos tienen todos como fin la caridad”, reza el prólogo al catecismo del Concilio de Trento- solo adquiera su pleno significado en su puesta en práctica concreta: las obras”. (¿Una Economía Alternativa? Iglesia y neoliberalismo". Pierre Deusy. PPC. Madrid, 2005).

Una pregunta: ¿Estoy dispuesto/a a revisas esas “riquezas” que me alejan de experimentar la grandeza de la vida regalada por Dios y estar en disposición de acercarme a los hermanos necesitados?

“No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta, y lo ponían a los pies de los apóstoles, y se repartía a cada uno según su necesidad" (Hch, 4, 32-35)

Señor,
¿cuándo te hemos visto hambriento o sediento
o emigrante o enfermo o en prisión
y no te hemos asistido?(Cf. Mt 25, 44)

Las heridas de la desigualdad
Sebastián Mora
Cáritas Española

Las desigualdades muestran de manera radical las profundas heridas de nuestro mundo. Que exista una “minoría feliz” amparada en tenaces discursos económicos, filosóficos e incluso teológicos frente a una “mayoría expulsada y expropiada” es un auténtico escándalo, como diría el papa Francisco, una grandísima vergüenza. La desigualdad silencia en su esencia los tres gritos esenciales de la humanidad. El clamor de la participación política, el gemido del dolor de los débiles y el susurro fracturado de la Creación.
La desigualdad opaca la participación democrática. La democracia queda secuestrada en los brazos del poder financiero, que está cada vez amasado en menos manos, y acaba convirtiéndose en pura táctica económica. La política se torna en gestión de las cosas y no en el gobierno soberano de las personas. La desigualdad inhibe la participación y oscurece la energía cívica.
Además, las desigualdades expulsan y expropian a los más débiles de un mínimo “cuidado de la debilidad”. El acceso a los bienes y servicios se convierten en privilegios de unos pocos y no en derechos humanos de las personas y los pueblos. Hace un tiempo me dijo una campesina salvadoreña “que no temía a la pobreza pero le indignaba la desigualdad”. Tenemos necesidad de un mundo más sencillo pero no a costa de unos pocos sino como opción de responsabilidad colectiva por los derechos de los empobrecidos.
Por último, la desigualdad potencia la corrosiva carrera del consumo indiscriminado. Tener más, producir más, competir más, expropiar más… acaba convirtiéndose en puñaladas heladas a nuestra “hermana tierra”. La fractura de la Creación se está tornando llaga incurable al corazón de la Madre Tierra (la “PachaMama”) que nos impide reconciliarnos con nuestra raíz.
La desigualdad es la manifestación patente de un mundo sin democracia y libertad (ausencia de derechos políticos y civiles), anclado en la “globalización de la indiferencia” y la “cultura del descarte” (inculcación sistemática de los derechos económicos y sociales) y es fotografía nítida de nuestro divorcio con la Creación (invisibilización de los derechos de tercera generación).