2013-10-03

Ebanjelioa irudietan

«El amor deja de ser un demonio solamente cuando deja de ser un dios. Lo cual puede ser también expuesto de esta manera: El amor empieza a ser un demonio desde el momento en que comienza a ser un dios... Todo amor humano, en su punto culminante, tiene tendencia a exigir para sí la autoridad divina; su voz tiende a sonar como si fuera la voluntad del mismo Dios; nos pide un compromiso total, pretende atropellar cualquier otra exigencia. Que el amor sensual y el amor a la patria puedan realmente llegar a convertirse en dioses es algo generalmente admitido; y con el afecto familiar también puede ocurrir lo mismo; y, de distinto modo, también puede suceder con la amistad». 

C.S. Lewis