2013-10-13

Ebanjelio irudietan

Los que transitamos la mediana edad, además de las canas que comienzan a poblar nuestras cabezas y de ciertas limitaciones físicas incipientes, gozamos de muchos beneficios que son producto de la experiencia de vida. Apreciamos más la belleza que nos circunda, damos más tiempo para degustar una rica comida, una charla con amigos o la lectura de un buen libro. Nos regocijamos con algún tema musical que nos sobrecoge y entusiasma. Ya no corremos con tanta prisa intentando cumplir metas o perseguir resultados exitosos.
Si por éxito entendemos poseer dinero, puestos de poder, y tener trato con personas influyentes o acaudaladas es mejor “pasar de largo”.
El verdadero éxito en esta vida es ser coherentes entre lo que pensamos, sentimos y actuamos. Éxito es tener un hogar cálido y una familia unida, amigos verdaderos en los que podemos confiar. Es caernos mil veces y levantarnos mil y una vez más. Es compartir lo mucho o poco que poseemos…El verdadero éxito no se encuentra en una cuenta bancaria abultada, ni tampoco en acumular diplomas, posgrados y premios que dormirán en una repisa…El éxito es trabajar con ahínco y que ese trabajo nos alegre porque está al servicio de los demás. La fama, la notoriedad, la gloria personal nos vuelven vanidosos y engreídos. El poder desmedido se contrapone a los valores que nos legó Jesús. O no es acaso cierto que el deseo desmesurado de poder y de riquezas desatan las guerras, las peleas entre familiares y hasta divisiones en comunidades religiosas. La humildad es la cara opuesta al poder. Los humildes “hacen mucho” pero con discreción.
Que nuestro ruego de hoy tenga que ver con que los ejemplos de personas humildes nos sirvan de inspiración y se hagan carne en nosotros.
Caminemos más despacio, disfrutando del paisaje y alejándonos de todo lo que nos corrompe y nos vuelve insensibles. Jesús se distanció de la opulencia y vivió por y para los sencillos, los pobres, y los enfermos…
Que los que recorremos la mediana edad descubramos dónde poner el corazón y las manos... Así como entre los que nos antecedieron hubo personajes que nos marcaron para bien, a los que deseamos emular…que los que vienen detrás consideren que lo realizado por nosotros es base firme y buena donde seguir edificando…
@Ale Vallina