2013-03-22

40 días con los últimos - Nuestra forma de pensar


NÍGER
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La escasez
Me falta tener un vestido para estrenar en la cena de pasado mañana.
Hace un rato me di cuenta de que hoy me merecía un lujito, que estoy trabajando mucho, así que me compré los pendientes que llevaba varios días viendo en el escaparate de la tienda que está al lado de donde tomamos café en el descanso.
El mes pasado necesitaba un móvil con pantalla táctil, es que el que tenía era un rollo de manejar, y éste es mucho más cómodo. Ayer notaba que la garganta me dolía un poquito, así que fui a la farmacia y compré caramelos de miel, y de paso vaselina para los labios, que con este frío vale la pena tener un tarrito en cada bolso por si acaso.
Preveo que el próximo mes debería plantearme en serio lo de cambiar de coche, que mejor ahora que cuando empiece a fallar, que al final en el taller me acabo gastando más que comprando uno nuevo.
Cuando salga del trabajo tengo que ir a comprar al super, que no tengo nada de comida en casa, menos mal que el centro comercial abre hasta tarde. No tengo casi en metálico, bueno en realidad da igual, prefiero pagar con tarjeta que es más cómodo y así tampoco hay que ir obsesionada con los precios de cada cosa, que con lo cansada que estoy a esas horas como para ponerme a hacer cuentas.
Ahora que lo pienso… si me compro un vestido para la cena de pasado mañana, tendré que mirarme también unos zapatos.
María González Reyes. Relatos sobre cosas que aún no están en venta.
La escased

Tiene que llover pronto para que no se eche a perder la cosecha y para que podamos pagar la deuda con el prestamista local que nos adelantó el dinero para comprar las semillas. Ayer los niños andaban mal de tripas y yo creo que es por el agua del pozo, que ya empieza a saber mal. En el pueblo ya han muerto dos niños esta semana de diarrea. Los extranjeros que vinieron dijeron que hay que lavarse las manos antes de comer, pero después de tardar dos horas en ir y venir por el agua, ¿cómo desperdiciarla lavándose con ella? ¡Yo lo que necesito es que llueva!
Amina Aichatou (Tesaoua, Níger)
Ilustración: Germán Ferrero
Necesidades y satisfactores. Falsas necesidades
Hace tiempo que se distingue entre necesidades y satisfactores. Por ejemplo, tenemos que proteger nuestros pies (necesidad) y lo hacemos mediante un calzado determinado (satisfactor). Necesitamos alimentarnos e ingerimos determinada comida. Necesitamos comunicarnos y lo hacemos mediante determinados medios. La sociedad de consumo es muy hábil para identificar lo uno y lo otro, de forma que desviamos la necesidad al bien concreto que lo satisface: “necesito unos zapatos azules; necesito mis cereales integrales para el desayuno; necesito un móvil con tales prestaciones”. Esta manera de pensar tiene profundas repercusiones en nuestra forma de vida y, como hemos ido viendo a lo largo de la campaña, en otras sociedades y en el medio ambiente.
Sin embargo, cuando uno se ve involuntariamente privado de esos satisfactores y resuelve sus necesidades de otra manera, se da cuenta de que, en realidad, tales remedios no eran “necesarios”. Y, más aún, cuando esas supuestas necesidades se quedan sin cubrir y nada importante sucede, uno se da cuenta de que, en realidad, no eran tales “necesidades”.

Para ayudarnos a pensar (y a pensar de otra manera)
Tres preguntas para la autorreflexión:
• Cuando digo “lo necesito”, ¿qué quiero decir?
• Cuando “necesito” algo y no puedo obtenerlo, ¿qué sucede en mí?
• Cuántas de las cosas que “necesito” hoy no las tenía hace, pongamos, cinco años?

Jesús les dijo: «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?»
Ellos dijeron: «Nada». (Lc 22, 35)
Señor, no nos dejes agobiarnos por las cosas materiales. Haz que busquemos el Reino, sabiendo que todo lo demás se nos dará por añadidura.

Para profundizar:
- Libro “Relatos sobre cosas que aún no están en venta“, de María González Reyes.
- Página web ConsumeHastaMorir.
- Artículo “Vida sencilla” (Wikipedia)

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