2013-03-19

40 días con los últimos - Nuestra forma de pensar

TOGO
Población: 6.488.000 h.
IDH: 0,435
«¡Hablan un lenguaje muy cerrado!»
Maurice estrenaba trabajo como camarero en la terraza de un bar. Había tenido mucha suerte, gracias a un compatriota togolés que dejaba el puesto pues había conseguido otro mejor. Después de kabié, ewé, francés y algo de inglés, el idioma español no le parecía difícil, pero aún así sabía que debía aprender deprisa. Por eso aguzaba el oído intentando captar algo de las conversaciones de los clientes.
«…No merece la pena arreglar la minipímer; La reparación será seguramente más cara que una nueva», escuchó a una pareja de mujeres. “Minipímer”, tengo que mirar luego en el diccionario. Dos claras y un mosto para la mesa cinco. «¿La factura la quieres con IVA o sin IVA? A mí me da igual, pero a ti sin IVA te sale más barato…». Una ración de aceitunas. «Por supuesto que pago a mi asistenta en efectivo y en un sobre. Si tuviera que contratarla me saldría más caro». Vaya, estos tampoco dejan propina…
Maurice se movía rápido entre las mesas, sin dejar de prestar atención a las conversaciones. «Pagando menos a los trabajadores y disminuyendo al máximo sus derechos laborales las empresas se ahorran costes y ganan más dinero. Es obvio que van a seguir haciéndolo así». ¿Qué significa obvio? «El chocolate de Comercio Justo tendrá muchas bondades, pero cuesta más que el normal y yo no me lo puedo permitir». En mi país, Togo, también hay chocolate, pero es caro y de importación, a pesar de que exportamos cacao. «¡Mira qué paraguas más chulo me he comprado en el bazar por solo dos euros!». Otras dos claras y mosto para la mesa cinco. «Si sé que no va a pasar el revisor, no pico el billete; así me ahorro lo que cuesta el viaje.» Son siete con veinticinco; ahora le traigo las vueltas. «Lo de la Banca Ética es meritorio, pero es que cualquier chiringuito financiero te remunera más los depósitos». Esto último Maurice no fue capaz ni de repetirlo mentalmente.
Esa noche, agotado por el trabajo del día, habló con su familia desde un locutorio: «Estoy muy bien, pero no acabo de soltarme con el idioma. ¡Hablan un lenguaje muy cerrado!»
José Eizaguirre
Ilustración de Miguel Carrasco
El criterio prioritario del máximo beneficio económico
¿Lenguaje cerrado o mentalidad cerrada?
“Beneficio” significa literalmente “lo que está bien hecho”. Es signo de bien hacer el que las actividades económicas arrojen beneficios. El problema viene cuando la maximización del beneficio económico-monetario se convierte en el criterio prioritario, si no único. Y éste es un principio que todos tenemos grabado en nuestros valores culturales: lo más barato, lo que rinda más interés, lo que suponga gastar menos o ganar más dinero.
¿Pero qué ocurriría si nos atreviéramos a poner en cuestión este “principio inmutable”? La honradez, la justicia, la sostenibilidad ambiental, la salud de las personas, las relaciones de gratuidad y caridad ¿no son valores superiores?
En 1967 el papa Pablo VI decía: Para las naciones, como para las personas, la avaricia es la forma más evidente de un subdesarrollo moral (Populorum Progressio, 18). Y Benedicto XVI en 2009: El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza. (Caritas in Veritate, 21)

Para ayudarnos a pensar (y a pensar de otra manera)
• Repasa el texto del cuento deteniéndote en las frases en las que se pone de manifiesto el criterio prioritario del máximo beneficio económico. ¿Con cuál te identificas más?
• (Para hacer entre dos o más personas) representad un diálogo con alguno de los personajes del cuento: unos asumiéndolos y otros rebatiéndolos, intentando llegar hasta el final en los argumentos.
• ¿Hasta qué punto, en mi caso, este criterio es un “principio inmutable”?

¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos. (Os 14, 10)
Enséñanos, Señor Jesús, tus caminos, tus criterios, tus prioridades. Y ayúdanos a vivir así.

Para profundizar:
Encíclica Caritas in Veritate, capitulo segundo dedicado a El desarrollo humano en nuestro tiempo (especialmente el nº 21)