2013-02-19

40 días con los últimos - Nuestra forma de alimentarnos

GUINEA ECUATORIAL
Población: 740.000
IDH: 0,537
Civilizaciones
La jornada se inicia con el sobresalto de una alarma. No se mira el cielo sino la agenda y la televisión. Las gallinas ponen huevos sin cesar y los niños y niñas se acuestan de madrugada al agotarse la batería del ordenador.
El petróleo cría los vegetales bajo plásticos que les previene de la inSolación. Sus producciones dan de comer primero a los coches; después a las personas. No hay animales Soleándose en el campo, sólo friéndose en naves industriales.
La energía se compra en barriles. Y es motivo de guerras y muchas dependencias que se ignoran y disfrazan para adormilar las conciencias
Las tecnologías, engreídas, creen poder prescindir del Sol.
Los cuerpos se calientan con prendas térmicas mientras las almas agonizan heladas de frio. Las caricias y abrazos se anuncian en los periódicos.
De sólo mirar hacia delante, y nunca hacía arriba ni hacia abajo, la vida camina muy rápido precipitándose al vacío. Una civilización que abandona al Sol es una civilización inSolente.
La jornada se iniciaba plácidamente con la salida del Sol. Para las gentes del campo; para las gallinas, conejos y vacas; y para las niñas y niños, que entonces salían a jugar. Y finalizaba cuando el astro decidía retirarse, a veces antes, a veces después.
El Sol era el alimento básico –junto con la tierra abonada– de los vegetales, que a su vez daban de comer a las personas. El Sol evaporaba el agua que después sería lluvia. La energía nutritiva y motora era gratis, común e infinita.
Los rayos de Sol calentaban los cuerpos y las almas humanas; y cuando se necesitaba una sobredosis, los abrazos ejercían la misma función
Quizás porque el Sol es redondo, quizás porque da vueltas sin parar, la vida giraba sobre sí misma y siempre volvía a empezar, sorprendiendo en su monotonía. Una civilización Sol-tenible y Sol-idaria, de personas de sangre caliente y corazón solar.
Gustavo Duch. Ilustración: Germán Ferrero

Petróleo en la alimentación
Nuestra alimentación es fuertemente dependiente del petróleo. Pensemos, primero, en cómo se producen los alimentos: tractores, maquinaria, productos químicos que dependen del petróleo para su fabricación. Pensemos después en el lugar donde se producen, miremos la etiqueta, preguntemos en el mercado ¿cuántos son de procedencia cercana? Seguramente muy pocos. Sigamos con los envases, la mayoría plásticos, procedentes del petróleo y ¿acaso no vamos muchas veces en coche a comprar? Mucho petróleo depende de la manera en la que nos alimentamos, y podemos evitarlo.
Puede que ese petróleo proceda de Guinea Ecuatorial. Según un informe del Senado de EE.UU, con lo que la mayor petrolera del mundo paga al gobierno de ese país por la explotación de su petróleo, cada habitante podría vivir con 35.000 dólares anuales, más que la renta per cápita española. Sin embargo, los gobernantes corruptos se lo quedan, enviándolo a paraísos fiscales, y sus gentes malviven bajo el umbral de la pobreza.

¿Qué podemos hacer (o dejar de hacer)?
Informarnos, interesarnos, preguntar, debatir…,
• Rechazar alimentos producidos lejos de donde vivimos.
• Consumir productos de agricultura ecológica.
• Evitar al máximo los envases. Ir a la compra con nuestras propias bolsas.
Y todo esto sin desesperarnos, convirtiendo poco a poco nuestros hábitos, descubriendo la satisfacción de comportarnos así, y explicando por qué lo hacemos. Con nuestra forma de vida estamos cambiando el mundo.

Señor, no dejes inclinarse mi corazón a la maldad, a cometer crímenes y delitos, ni que con los hombres malvados participe en banquetes. Que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; yo seguiré rezando en sus desgracias. (Sal 140, 3-5)

Para profundizar:
Vídeos
- Petróleo humo y reflejos (50 min)
- Los alimentos y el fin del petróleo (5 min)
- Multinacionales Dictaduras Petroleo y Armas. Shell en Nigeria (5 min)
Información sobre el “pico del petróleo” en la web del Movimiento de Transición:
Libro El crepúsculo de la era trágica del petróleo. Ramón Fernández Durán. Ecologistas en Acción 2008

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