2013-02-16

40 días con los últimos - Nuestra forma de alimentarnos

Historias reales de gente real
Noemí y Jorge (Gran Canaria) son vegetarianos y prácticamente todo lo que consumen es de producción ecológica. Ella no come carne desde los 24 años; él, desde que la conoció. «Lo que hizo que tomara la opción de dejar de comer carne definitivamente –comenta Noemí– fue la de que si los terrenos que se dedican a cultivar proteína para dar de comer a los animales alimentaran directamente a los humanos, habría comida para todos». La ética con los animales, la propia salud, las razones ecológicas y económicas (apoyo a mercados locales, ecológicos, conscientes…) también tienen mucho peso en su opción vegetariana. Los dos gozan de buena salud y hace ya mucho tiempo que no saben lo que es una mala digestión. Además, globalmente, su forma de dieta es más barata que si incluyeran carne. No siempre les resulta fácil salir a comer fuera o ser invitados. «Cuando, por ejemplo, nos invitan a una boda y sugerimos que preparen algunos canapés vegetarianos, normalmente los hacen sin problema. ¡Y suele ocurrir que están tan ricos que son los primeros que se acaban!».

La Permacultura –”cultura de lo permanente”– es el diseño de hábitats humanos sostenibles y sistemas agriculturales, que imita las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza. Javier y Merche han iniciado un centro de permacultura en Llanos de Penagos (Cantabria), donde, además de vivir de manera armónica con la Naturaleza, ofrecen cursos de bioconstrucción, campamentos, actividades de granja-escuela y talleres de relaciones interpersonales. Están asociados con una cooperativa de consumo en Santander, de modo que los productos que cultivan se envían semanalmente a la capital, donde son distribuidos entre los socios consumidores. Esta alianza campo-ciudad resulta clave y beneficiosa para ambas partes.

Otra fórmula que está arraigando en nuestro suelo –valga la expresión– son las Comunidades que Sostienen su Agricultura (CSA), un modelo que en otros países lleva décadas funcionando con éxito. Cerca de El Escorial (Madrid), uno de los proyectos emblemáticos del movimiento “Zarzalejo en Transición” es un huerto CSA. Veintitrés familias de los pueblos de la zona han arrendado un terreno agrícola en el que todos colaboran, repartiéndose la producción entre los miembros de la comunidad. La labor profesional está a cargo de Henar, quien reconoce el privilegio que tiene por poner dedicarse a un trabajo así: «El primer año hemos pagado muchas novatadas; hemos ido aprendiendo sobre la marcha. ¡Y es tanto lo que estamos aprendiendo!» Todos coinciden, además, en lo importante de las relaciones humanas que se han creado.

No lejos de Zarzalejo viven Joselu y Eva, afincados desde hace ocho años en El Berrueco (Madrid): «Nos fuimos de la ciudad a lo rural sin saber apenas nada de lo que esto suponía. Teníamos claro que otra forma de estar en el mundo era posible y con el tiempo nos hemos convencido de que vivir con menos nos hace más libres.» Junto con otros “neorrurales” han creado un colectivo que cultiva un par de parcelas arrendadas y otras tierras que algunos vecinos del pueblo les han cedido. «Nos gusta VIVIR en el campo, a golpe de estación, de frío, calor y lluvia. Las labores son nuestros quehaceres cotidianos; por eso, para nosotros cultivar significa hacer las cosas que hay que hacer, no jornadas laborales que cumplir. Creemos en unas relaciones de intercambio basadas en la confianza, el respeto y el reconocimiento del otro; por eso comercializamos en circuitos cortos y sin intermediarios. No tenemos certificación ecológica, ni la queremos; preferimos la certificación social que nace de la cercanía. El reconocimiento colectivo es para nosotros el mejor sello de calidad.»

Gracias, Señor, por las personas que van abriendo caminos
hacia formas de vida más saludables y solidarias.
Gracias porque su testimonio nos estimula y alienta.
Ayúdanos a ir dando pasos hacia hábitos de comportamiento más conscientes y responsables.