2012-04-05

JUEVES SANTO

Gente de Jueves Santo

Busca cada día, en tu entorno, algo que te llame la atención como servicio, como amor que se entrega. Pueden ser personas que conoces. Puedes ser tú mismo o tú misma. Puede ser algo que veas en la televisión o el titular de un periódico, o algo que leas... ¿Quién pasa por el mundo sirviendo? ¿Quién es la gente del jueves santo?

Aquellas personas que creen que el amor es lo que puede mover la vida entera, y también los que deciden hacer de su vida corriente momentos extraordinarios; los que saben ver y buscar el amor y el servicio en las cosas más ordinarias de la vida: un estudio que a veces se torna monótono, un trabajo que con el paso del tiempo va perdiendo su carácter novedoso.

La gente del jueves santo es la gente corriente que hace lo que todo el mundo, pero no como todo el mundo. Desean que su vida esté marcada por el amor, el buen humor, el servicio generoso; que no mira cuándo el otro hizo por última vez lo que hoy yo hago, simplemente su preocupación es hacerlo y agradar.
Este es el reto que plantean: amar siempre y servir siempre.

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, después de haber amado a los suyos del mundo, los amó hasta el extremo...
...y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba ceñida...
...si yo, que soy Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros mutuamente los pies...
Si lo sabéis y lo cumplís, seréis dichosos. (Jn 13,1-17)
Quisiera amar, Señor,necesito amar,
todo mi ser no es ya más que un deseo.
Mi corazón, mi cuerpo, se alargan en la noche
hacia un desconocido a quién
Y amo y braceo en el aire
sin encontrar el alma que abrazar.
Estoy solo y quisiera "ser dos",
Hablo y no hay nadie que escuche.
Vivo y vivo, y nadie saca jugo a mi vida.
¿Para qué ser tan rico si no enriquezco a nadie?
¿Y de dónde viene este amor? ¿A dónde va?
Quisiera amar, Señor, necesito amar.
He aquí, Señor, en esta noche, todo mi amor.

Párate un momento
y haz silenciosamente un largo viaje
hasta lo más profundo de tu corazón.
Avanza a lo largo de tu amor recién hecho,
como a contracorriente del río
hasta encontrar su fuente.
y al principio y al final me encontrarás a mí.
Pues me llamo AMOR y soy AMOR, desde siempre.
Y como tú tienes hambre de maor, he ido poniendo
en tu camino a todos tus hermanos para que vayas amando.
Créeme, el amor necesita un largo entrenamiento, y no hay
diversas clases de amor, sino una sola:
Amar es olvidarse de sí mismo para ir hacia los demás

Señor, ayúdame a olvidarme de mí por mis hermanos los hombres para que, siempre dándome, aprenda a amar