2012-03-06

GARIZUMA - Con los 40 últimos

HAITÍ
Población: 10.033.000
Capital: Puerto Príncipe
IDH: 0,454 (nº 158)

EL DERECHO A LA LIBERTAD
Derecho al desarrollo humano y sostenible

Haití es el país más pobre de América con un ingreso promedio anual de 418 euros por persona. Alrededor del 55 por ciento de la población vive con menos de 1 dólar por día y un 78 por ciento con menos de 2 dólares. Existe una alta tasa de mortalidad infantil (60 por cada mil nacimientos). Tras el terremoto la infraestructura está cerca de un colapso total y la grave deforestación ha dejado sólo un 2 por ciento de los bosques.

La devastación de Haití por un terremoto y la muerte de miles de personas no puede atribuirse sólo a las fuerzas de la naturaleza. La pobreza endémica que padece la mayoría de la población ha contribuido significativamente a la enorme devastación. Por ello al alentar y apoyar la reconstrucción en Haití, es esencial que la comunidad internacional no vuelva a crear las mismas condiciones que ponen a la población en riesgo de sufrir violaciones de derechos humanos y perpetúan las desigualdades y la pobreza.
 Amnistía Internacional ha identificado algunos de los retos mas importantes a los que se enfrenta el país y ha diseñado un plan en el que la protección de los derechos humanos es la columna vertebral de la ayuda humanitaria y de los trabajos de reconstrucción: no a la explotación de la infancia, construir urgentemente un sistema de justicia operativo que asegure el cumplimiento de la ley y el mantenimiento de la seguridad, desplazamiento interno sí, pero voluntario, prevención de la violencia de género, reglas claras para las fuerzas internacionales en Haití y cancelación de la deuda externa
www.es.amnesty.org

FIRMADO Y RATIFICADO
Declaración del Derecho al Desarrollo. Art.1 y 2:
El derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar del él.
La persona humana es el sujeto central del desarrollo y debe ser el participante activo y el beneficiario del derecho al desarrollo. Todos los seres humanos tienen, individual y colectivamente, la responsabilidad del desarrollo, teniendo en cuenta la necesidad del pleno respeto de sus derechos humanos y libertades fundamentales, así como sus deberes para con la comunidad, único ámbito en que se puede asegurar la libre y plena realización del ser humano, y, por consiguiente, deben promover y proteger un orden político, social y económico apropiado para el desarrollo.

DEL DERECHO AL HECHO
“La negación o limitación de los derechos humanos -como, por ejemplo, el derecho a la libertad religiosa, el derecho a participar en la construcción de la sociedad, la libertad de asociación o de formar sindicatos o de tomar iniciativas en materia económica, ¿no empobrecen tal vez a la persona humana igual o más que la privación de los bienes materiales? Y un desarrollo que no tenga en cuenta la plena afirmación de estos derechos ¿es verdaderamente desarrollo humano?” Esto escribía Juan Pablo II en la encíclica Sollicitudo Rei Socialis (nº15). Anímate a releer hoy alguno de sus párrafos.

 ORACION
Señor Dios nuestro,
tú que nos has hecho a tu imagen y semejanza,
ayúdanos a descubrir que necesitamos desarrollarnos
en todas nuestras dimensiones humanas
-materiales, intelectuales, morales y espirituales-
para así ser imágenes más fieles de ti, nuestro Creador.