2012-02-12

12 de febrero: Día Mundial del Niño Soldado


Se celebra hoy el día mundial contra el uso de los niños soldado, una lacra que ha destrozado las vidas de varios cientos de miles de menores en todo el mundo. Hace tres años las organizaciones que llevan adelante esta campaña calculaban que en todo el mundo eran unos 300.000. Ahora seguramente son menos, pero no porque los grupos –gubernamentales o rebeldes- que los usan tengan mejor voluntad, sino simplemente porque algunas guerras han terminado, casi todas ellas en África: Costa de Marfil, Burundi, Sudán del sur, Liberia y Sierra Leona.


Otra razón que explica que haya disminuido el número de niños soldado en el mundo es bastante más trágica: muchos de ellos han muerto. En el norte de Uganda, donde la guerrilla del LRA (Ejército de Resistencia del Señor, en sus siglas inglesas) ha secuestrado a unos 40.000 niños para obligarlos a combatir entre sus filas, han regresado la mitad, y teniendo en cuenta que este grupo rebelde apenas cuenta hoy con mil efectivos es fácil concluir que cerca de 20.000 de ellos han caído acribillados a balazos durante los últimos años.

Recuerdo que durante los años recientes en que trabajé allí, cada vez que había combates entre el LRA y el ejército gubernamental, éste utilizaba helicópteros con los que bombardeaba y ametrallaba a los rebeldes cuando los divisaba desde lo alto.

Cuando empezaban los ataques, los guerrilleros entrenados y curtidos sabían ponerse a salvo, mientras que los niños secuestrados –muy a menudo atados con cuerdas en grupos de diez o doce- caían como moscas. En una ocasión tuve que ir al lugar de una matanza en plena selva para documentar la muerte de 33 niños a los que el ejército de Uganda había ametrallado durante un ataque al LRA. No olvidaré nunca cómo me temblaban las manos al sacar las fotos de los diminutos esqueletos, aún ligados por las cuerdas con las que sus captores les ataron. Sacamos un informe que enviamos a todas las embajadas y oficinas de Naciones Unidas en Kampala. Ni uno sólo de los destinatarios se dignó responder, y mucho menos enviar una protesta ante el gobierno. Si eso hubiera pasado en otros países donde el mundo occidental tiene intereses estratégicos o económicos, esa matanza hubiera sido noticia de portada en todos los principales periódicos del mundo.

Miles de padres de este rincón perdido de África llevan varios años sufriendo en silencio por la muerte de sus niños a los que un día criaron con ilusión pensando que llegarían a ser seres felices. A este drama hay que añadir el hecho de que los miles de niños que han conseguido regresar, vuelven con enormes problemas psicológicos al haber pasado por traumas muy profundos; a menudo arrastran durante años las secuelas de heridas de bala o de metralla, y para más INRI no es infrecuente que experimenten un rechazo social que aumenta sus sufrimientos. Muchos de ellos sufrieron un doble abuso al ser reclutados por el ejército gubernamental ugandés al poco tiempo de escapar de la guerrilla. Para los militares era muy tentador captar a estos menores que, al haber pasado algunos años con el LRA, podían proporcionarles valiosa información sobre los movimientos y tácticas de los guerrilleros. En una ocasión (2005) estuve a punto de ser expulsado de Uganda cuando publiqué un artículo en un periódico de este país denunciando la existencia de niños de 14 y 15 en el seno del ejército. Pasé unos meses muy tensos, pero cuando al final de aquel año Naciones Unidas publicó la lista “de la vergüenza” de países que utilizaban niños en sus ejércitos y ví que habían incluido a Uganda entre ellos pensé que había merecido la pena.

Lo que más me llama la atención de este tema es la escasa atención que atrae por parte de los medios de comunicación social. Cuarenta mil niños secuestrados (como es el caso del norte de Uganda) son muchos niños. Desde luego, muchísimos más que los mil secuestrados que las FARC tienen en Colombia (todos ellos adultos) y a los que se dedican campañas, manifestaciones y muchas páginas en la prensa de todo el mundo. Muchísimos más que los 3.000 desaparecidos que hubo en Chile en la época de Pinochet y que atrajeron la atención mundial incluso muchos años después de que terminara esa dictadura. La vida humana, por desgracia, parece que sigue sin tener el mismo valor en todas partes.

Hay, sin embargo, algunos hechos esperanzadores, como el juicio que tiene lugar en estos días en la sede de la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya contra Thomas Lubanga, uno de los “señores de la guerra” de la República Democrática del Congo (líder de la milicia Unión de Patriotas Congoleños) que durante la segunda guerra que asoló el Este de este país utilizó a miles de niños para cometer las mayores atrocidades en la región del Ituri. Ojalá le sigan muchos más. Contra los líderes del LRA pesa también una orden internacional de busca y captura de la CPI, aunque su detención es bastante más complicado. Por desgracia, no es probable que algunos jefes de Estado (como Yoweri Museveni en Uganda, Paul Kagame en Ruanda y Pierre Nkurunziza en Burundi) que en el pasado utilizaron a niños soldado para llegar al poder comparezcan un día ante ningún tribunal para responder de este crimen execrable.


Ojalá se dedique mucha más atención a este problema, y que no sea sólo un día al año.
Publicado por antenamisionera en febrero 11, 2009
Por José Carlos Rodríguez





Vídeo extraído de la película "Los invisibles", que muestra el horror que supone la vida de los niños amenazados por la guerra, que deben refugiarse por las noches en una residencia para evitar se secuestrados como soldados.