2011-11-19

Reflexión ELECCIONES



COMUNIDAD CRISTIANA DE SESTAO
Domingo 34  del T.O. - Ciclo A - 20 de NOVIEMBRE de 2011
Hoja informativa 143

LAS  ELECCIONES

Las elecciones generales del próximo Domingo nos afectan de tal manera que no podemos eludirlas. Somos ciudadanos cristianos en esta sociedad y debemos ejercer nuestra responsabilidad. Por eso, aun a sabiendas de que somos buenos ciudadanos y cristianos, no está de más recordarnos algunas actitudes que debemos ejercitar en estos momentos y que vienen sugeridas por la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera:
1.- La responsabilidad cívica. En la vida democrática la participación no sólo es un derecho de las personas, es también un deber y una responsabilidad, porque tenemos la obligación de crear entre todos un clima social y político que posibilite el desarrollo de la persona humana. No deberíamos caer en la trampa del escepticismo que nos aleje de la participación ciudadana, a pesar del descrédito que sufre actualmente la política y el clima cultural que nos lleva hacia el conformismo y el individualismo.
2.- Servicio al “Bien Común”. Las elecciones deben ser consideradas como un instrumento al servicio del “Bien común” y, desde este principio, debemos hacer el juicio estimativo de las diversas opciones políticas, dando nuestro voto a quien mejor resuelva los problemas de la vida diaria de los ciudadanos (vivienda, trabajo, educación, sanidad…)
3.- Opción por el Reino de Dios y su justicia. Acontecimientos como las Elecciones Generales son una ocasión para que los cristianos tomemos conciencia, una vez más, de que la fe tiene que ver con la vida social y pública. La fe no es sólo para recintos sagrados; la fe empapa toda la vida. Si a Dios le interesa el ser humano, le tiene que importar muchísimo la vida colectiva, es decir, la política. De ahí que la opción por “El Reino de Dios y su justicia” deberá tener una dimensión política.
4.- Buscar una fórmula que nos ayude a gestionar las distintas identidades nacionales con vistas a la paz. La tendencia en los últimos años del siglo XX y los primeros del siglo XXI no es la desaparición de las identidades sino, al contrario, su reforzamiento. Los grades proyectos racionalistas que pretendieron superar las identidades históricamente construidas y reemplazadas por una especie de cultura universal, fueron un fracaso. Todo esto nos tiene que hacer pensar que, a la hora de votar, tengamos en cuenta aquellas propuestas políticas que tratan de crear unas condiciones para que, a través de un diálogo entre todos, lleguemos a consensuar una fórmula política que dé con una solución de coexistencia dentro del Estado español, de las identidades nacionales total o parcialmente contrapuestas y a veces conflictivas.
Sin duda deberemos tener en cuenta otras actitudes, pero las señaladas me parecen las más a tener en cuenta por nuestra parte. No deberíamos caer en el escepticismo y la comodidad para dejar que otros decidan por nosotros. Estoy seguro que sabremos ejercitar nuestro derecho y deber ciudadano.