2011-08-10

Eguneroko komentarioa

Dice la primera lectura: «al que da de buena gana, lo ama Dios».  Tienes de sobra para dar («para obras buenas»). Cuanto más damos, tanto más recibimos. Y cuanto más nos guardamos, más vacíos estamos y nos sentimos.

Pero parece que lo que se lleva (no es algo nuevo, se ha llevado siempre) mucho más el «exige mucho para recibir algo». Lo mío es mío y para los míos. Con mis amigos, con mi familia, con mi pareja... Sólo con unos pocos, muy pocos, compartiré mis sentimientos, mis reflexiones, mi tiempo, mis cualidades, mis cosas. Lo que yo he descubierto o conseguido con mucho esfuerzo, me lo guardo para mí. Lo que les pase a los demás es asunto suyo.
¿Qué tendríamos que hacer para derribar esta espiral de insolidaridad que tanto está arraigando, incluso entre los jóvenes, que siempre han enarbolado la bandera de la generosidad, la solidaridad...?

San Lorenzo nos anima a seguir peleando por una cultura de la solidaridad y del compartir. Seguir dando generosamente nuestro tiempo a quien necesite ser escuchado y animado, aunque luego ese alguien no sea capaz de mover un dedo por su compañero de al lado.  Seguir ayudando a quien nos busque para que les saquemos las castañas del fuego, aunque nos estén usando. Seguir mostrando a todos nuestra alegría por tener muy pocas cosas pero muchísimos nombres en el escritos en nuestros corazones. Porque queremos un mundo diferente de éste en el que a unos les va muy bien, y a otros les va muy mal.