2011-06-27

Eguneroko komentarioa

Queridos amigos y amigas:

El diálogo entre Abrahán y el Señor a propósito de la destrucción de Sodoma se parece mucho al que podemos oír en cualquier zoco de una ciudad árabe de Oriente Medio. Es como una negociación. El objetivo del relato es claro: mostrar, como canta el salmo responsorial de hoy, que el Señor es compasivo y misericordioso. Abrahán representa al creyente que sabe negociar con Dios, que no tira la toalla, que insiste. Puede parecernos un recurso demasiado antropomórfico para nuestra mentalidad actual, pero pone de relieve algo que la sensibilidad religiosa de hoy está evaporando: el carácter personal de Dios. Su misericordia no es una fuerza anónima, sino un amor que crea relaciones personales, que nos implica, que provoca nuestra búsqueda.

Los dichos de Jesús sobre su seguimiento acentúan la radicalidad. Quien le sigue debe vivir como él (sin la seguridad que dan las posesiones) y debe mirar siempre hacia delante (sin dejarse atrapar por lo que está muerto).

Vuestro hermano en la fe:

Fernando Gonzalez