2011-06-06

Eguneroko komentarioa

¡VEN, ESPÍRITU SANTO, LUZ DE LOS CORAZONES!
“Ven, Espíritu Santo, manda tu luz desde el cielo”.
Espíritu Santo, Luz divina, que viniste sobre los Apóstoles y sobre María, la madre de Jesús, en forma de fuego, luz que penetras las almas, y permites comprender la historia desde la fe, ¡ven, ilumínanos!

Espíritu Santo, Tú eres quien abre nuestros ojos y Tú nos concedes conocer la voluntad divina gracias al don de la fe, que procede de ti, luz transfiguradora de toda realidad. ¡Ven, e ilumínanos!
Luz divina, conocimiento amoroso de Dios, Sabiduría e Inteligencia, que dejas gustar el sabor de las cosas desde la perspectiva trascendente y sobrenatural. ¡Ven, e ilumínanos!
Fuego ardiente, que enciendes en el corazón de tus fieles la antorcha de la fe, por la que se vence toda ceguera, se ilumina toda oscuridad y se supera la torpeza en la comprensión de los acontecimientos y del Misterio divino. ¡Ven, e ilumínanos!
Luz Beatísima, intuición de la mente, pálpito del corazón, gracias a los que se avanza por la senda del bien obrar y se llega a percibir la visión de la bondad que guarda cada persona y contiene toda realidad. ¡Ven, e ilumínanos!
Espíritu Santo, que con tu luz iluminas el corazón de tus fieles y concedes la docilidad a tus inspiraciones santas para buscar siempre el bien y gustar tu consuelo. ¡Ven, ilumínanos!
Inspiración sagrada, que por tu acción haces posible escrutar las Sagradas Escrituras y reconocer a Jesucristo, Dios y hombre verdadero, tener conciencia del pecado, y percibir la llamada al seguimiento evangélico. ¡Ven, e ilumínanos!
Espíritu Santo, Luz de los corazones, ¡ven e ilumínanos!
Espíritu Santo, que concedes la clarividencia, ¡ven e ilumínanos!
Espíritu Santo, que vences toda noche y tiniebla, ¡ven e ilumínanos!
Espíritu Santo, fuego ardiente, ven y enciende en nosotros la hoguera de tu amor.
Espíritu Santo, que curas de la ceguera y concedes el don de la fe, ven e ilumina nuestras mentes.
Espíritu Santo, luz sin ocaso, muéstranos el horizonte de sentido en nuestros pasos.
Espíritu Santo, hogar de Dios, mantén encendidas las ascuas de tu amor en nuestros corazones.
“Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mt 3, 11).

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