2011-05-31

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SEÑORA“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno” (Lc 1, 41-44).

En vísperas de la solemnidad de Pentecostés, contemplamos a María, la madre de Jesús, remecida del Espíritu Santo.
MARÍA, LLENA DE GRACIA
El nombre con el que llama el ángel a María significa “amada de Dios”, “llenada de gracia”. De él se deriva toda la identidad de la Virgen nazarena, desde él se descubre la obra más preciosa del Creador.
MARÍA, COLMADA DEL DON SABIDURÍA
Si alguna criatura amó a Dios con amor de caridad fue la mujer escogida para ser madre del Verbo encarnado. Ella amará a Jesús en todo momento y por Él mismo. Gracias al amor maternal de María a su Hijo, Jesús fue durante toda su historia el Amado de Dios a través del amor de María.
MARÍA, CONSEJERA
Pocos textos más elocuentes, en relación con el don de Consejo, que el pasaje del Evangelio de San Juan en el que se describe a María diciendo a los sirvientes de la boda: “Haced lo que Él os diga”. Quien siga este consejo experimentará la plenitud.
MARÍA, MUJER CREYENTE
El don de Entendimiento abre al conocimiento creyente de los acontecimientos. Isabel, su prima, saluda y felicita a María con estas significativas palabras: “Dichosa Tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá”.
MARÍA, MUJER SERVICIAL
El don de Consejo es necesario para saber elegir en el día a día lo que Dios quiere, no sólo lo que es lícito, sino lo que es mejor; es tener el discernimiento interior para optar por “lo bueno, por lo que le agrada a Dios, por lo perfecto” (Rm 12, 2). María corrió a la montaña a servir a su prima Isabel.
MARÍA, MUJER FUERTE
El icono del Monte Calvario representa a María, la Madre de Jesús, de pie junto a la Cruz, de la que pende su Hijo amado. Ella no se arredra, ni se echa a atrás, es la mujer recia y fuerte por don y gracia del Espíritu que la colma con el don de Fortaleza.
MARÍA, MUJER ORANTE
El Espíritu colmó a María del don de Piedad; ella entona el Magnificat a su Señor, como canto de alabanza. Ella se reúne con los discípulos de Jesús en oración.