2011-05-30

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“OS HE HABLADO DE ESTO PARA QUE, CUANDO LLEGUE LA HORA, OS ACORDÉIS DE QUE YO OS LO HABÍA DICHO”
En los diferentes textos que se proclaman en la Liturgia del Tiempo Pascual, encontramos una referencia reiterada a las Sagradas Escrituras. Así lo hacen Jesús con los discípulos de Emaús, Pablo con los judíos de Antioquía de Pisidia, y Pedro en sus discursos ante la multitud en Jerusalén, para demostrar que todo lo que ha acontecido en la historia del pueblo de Israel obedece al plan de Dios de redimir al hombre y de recrear el universo. En Cristo se han cumplido las profecías. Esta consideración autentifica la identidad del Mesías.

En los evangelios, vemos que el mismo Jesús anticipa acontecimientos y advierte que en su cumplimiento se verifica, también, la verdad que Él enseña. Las palabras del Maestro se revelan como verdaderas profecías.
De esta doble constatación, se deduce que no debemos separar ningún acontecimiento de la mirada de Dios. Saber leer la historia a la luz de las Sagradas Escrituras ayuda a encontrar un sentido trascendente a los hechos, evitando así reducirlos a casualidad, predeterminación, fatalismo…
Jesús llegó a acreditar su identidad con el argumento: “Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy”. Expresión que se puede interpretar desde la resonancia del pasaje de la zarza ardiente, en el que Dios revela su nombre –“Yo soy”- a Moisés.
Muchos creyentes en Cristo, fiados de la Palabra divina, se consagran de por vida a prolongar el espíritu de las Bienaventuranzas y de las obras de misericordia, y se convierten en profetas de reino de Dios y en anticipo, en medio de una sociedad esquiva, de bendición para el mundo.
DISCERNIMIENTO
¿Vives de la esperanza profética que avala la Palabra de Dios? ¿Tienes la sagacidad de de anticipar los valores del Reino, porque adelantas el modo de vivir de los bienaventurados? ¿Sientes la certeza del horizonte de sentido, por la confianza que te da la Revelación?
TESTIMONIO
“Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo: -«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso…” (Act 13, 13-25)