2011-05-29

Eguneroko komentarioa

“YO LE PEDIRÉ AL PADRE QUE OS DÉ OTRO DEFENSOR QUE ESTÉ SIEMPRE CON VOSOTROS, EL ESPÍRITU DE LA VERDAD”
La Liturgia tiene en cuenta el calendario y comienza a disponernos para la próxima celebración de la Ascensión de Jesús a los cielos. Desde este contexto se comprende mejor la selección del texto evangélico.

Las palabras de Jesús a sus discípulos son agua fresca en tiempo de sed. ¡Cómo necesitamos sentir el acompañamiento del Defensor! ¡Cómo necesitamos escuchar que no estamos solos y que, de parte de Dios, tendremos siempre a Alguien que vele por nosotros!
El combate de la vida es recio; los páramos de la estepa, a veces, son heladores; la intemperie produce escalofrío; la soledad familiar y amiga ocasiona un intenso dolor; los hermanos en la fe, con quienes compartir la búsqueda interior y trascendente, son algo necesario difícil de encontrar.
El Maestro no dice palabras halagadoras, discursos políticos descomprometidos. A la luz de los acontecimientos de su Pasión y muerte, demuestra su experiencia de acompañamiento, de fuerza, de relación. Él siempre explicita el trato con su Padre, en quien descansa y confía.
Si Jesús desaparece de la vista de los discípulos, no por ello se aleja de la vida de los creyentes, de la Iglesia, de la comunidad. Él seguirá haciéndose presente, aunque invisible, cuando dos o más re reúnan en su nombre. Él va a enviar el Espíritu de fortaleza, el Espíritu consolador, el Abogado y Paráclito, para que nos asista en nuestra debilidad; va a duplicar la tutela, porque además de su permanencia, promete “otro Defensor”.
Las promesas o expresiones del Señor como “No tengáis miedo”, “Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde”, “No os dejaré huérfanos”, “Yo estaré con vosotros todos los días”, tienen su cumplimiento con el envío del Espíritu Santo.
DISCERNIMIENTO
¿Te sientes acompañado por dentro? ¿Te sorprendes liberado, defendido, en momentos en los que por ti hubieras hecho las cosas de peor manera? ¿Invocas al Abogado y Defensor que nos promete Jesús? ¿Intuyes lo que es verdadero? ¿Sabes discernir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, según Dios?
TESTIMONIO
“A este Jesús Dios lo resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís.” (Act 2, 32-33)